Good morning call
Good morning call es una serie divertida y alocada. Unacomedia romántica sin más pretensión que la de entretener. En este aspecto, posee todos los ingredientes suficientes para que te enganche desde el primer capítulo. ¿Por qué?
PERSONAJES
Nao es la protagonista femenina; despistada y con un punto de inocencia que roza lo infantil. Pero, ¿resulta insoportable? La verdad es que uno podría esperar que la protagonista le resultase cargante, la «típica» chica dependiente que es incapaz de hacer nada por sí sola. En este aspecto así es, Nao cumple a la perfección con estos clichés pero no sé si es porque a mí me resultó tremendamente adorable o porque el humor es lo suficientemente divertido como para pasarlo por alto, no terminé odiándola (y lo dice una que no deja de ser crítica con ello).
Uehara es el protagonista masculino. El típico chico de instituto del que todas están enamoradas. Es frío y distante, vaya, ¡todo un amor! La verdad es que a mí me costó encariñarme con él. No niego que su personaje es así pero qué queréis que os diga, pocos sentimientos me despertó un hombre frío como el hielo. Es cierto que al lado de la cándida Nao Uehara se ablandará, pero es una trama tan repetida y tan vista, que me dejó fría (y nunca mejor dicho).
ADAPTACIÓN MANGA
A estas alturas del análisis que nadie se me deprima, Good morning call se basa en un manga que posee unos añitos así que es obvio que no podía ser 100% original. ¿Esto significa que son malos personajes? ¡Para nada! El valor de la amistad es precioso, la forma en que Nao afronta su independencia es admirable y los giros cómicos son muy buenos.
TRAMA
La trama no está extensa de enredos y problemas (cómicos problemas) que la serie despacha rápidamente y sin alargar. Good morngin call no cae en la agonía de muchas otras comedias donde la protagonista no deja de caer en desastres hasta la desesperación y el embrollo se hacer eterno. Aquí Nao sufrirá más de un enredo pero no os provocará urticaria.
Que la trama sea previsible no significa que no pueda emocionaros, ¡al contrario! Es una serie delicada que es capaz de explorar complejos sentimientos. Pasando por el valor de la amistad, el primer amor, la madurez o la independencia, en Good morning call veremos a jóvenes luchar por sus sentimientos.

GOOD MORNING CALL – Segunda temporada
Good morning call dispone de una segunda temporada que sucede en la universidad. Pásate por elanálisis Good morning call: Our campus days, ¡segunda temporada!
El romance sin querer más efectivo del género japonés
La premisa de Good Morning Call es simple pero infalible: dos estudiantes que no se conocen de nada descubren que, por un error inmobiliario, van a tener que compartir piso. Uno es el chico más popular del instituto. El otro, la chica más normal del mundo. Lo que hace que funcione no es la premisa en sí —que es tan vieja como el género— sino la forma en que la serie japonesa la ejecuta: sin drama innecesario, con mucho humor cotidiano y con una progresión romántica que sabe exactamente cuándo avanzar y cuándo aguantar la tensión.
El tono es más ligero y menos intenso que el de los doramas coreanos, lo cual lo convierte en una entrada perfecta al mundo de las series japonesas si vienes del k-drama. Hay menos golpes de efecto, más humor de situación, y una sensación general de que los personajes están aprendiendo a vivir juntos de verdad antes de aprender a quererse. Eso le da una credibilidad doméstica que muchas comedias románticas del género pierden por el camino.
Una serie para ver cuando necesitas ligereza
Good Morning Call no pretende ser el dorama más complejo del mundo ni la historia de amor más épica que hayas visto. Pretende hacerte pasar un buen rato, sonreír en los momentos correctos y dejarte con ganas de saber cómo acaba. En eso tiene un éxito rotundo. Si ya terminaste una temporada intensa de algún drama histórico o thriller y necesitas algo que no te quite el sueño, esta serie japonesa de Netflix es exactamente lo que buscas. Corta, agradable, y con personajes a los que quieres bien antes de que te des cuenta.