Saludos, mis románticos preferidos. Los que habéis leído más de una de mis recomendaciones sabéis que tiendo a ponerme muy pesada y a obsesionarme con aquello que más me gusta. Hoy os traigo un dorama de acción MUY romántico que desde que lo vi ha estado en mi lista de preferidos. Ya os hablé de City hunter en una recopilación que hice sobre doramas que no deberías perderte . ¿Lo analizamos?
City hunter
Acción y romance
En primer lugar, y antes de empezar a hablaros de City hunter, debo confesar que tengo un problema con la mayoría de las series de acción y su forma casi idéntica en la que desarrollan sus situaciones «románticas». Quizá por esto, me gustó tanto City hunter .
Esta serie bajo mi opinión, reúne todo lo mejor de la acción y el romance. Es capaz de crear personajes atractivos que nos ofrezcen buenas escenas de acción pero sin descuidar el factor psicológico y emocional de sus personajes. Digamos pues, que en City hunter los personajes no se encuentran huecos por dentro y que todas sus motivaciones interiores tienen un impacto en su forma de actuar.
Hablemos de los personajes
Kim Na Na es sin duda mi heroína real preferida. No solo porque es auténtica, valiente, guerrera y sensible, sino porque muestra con absoluta naturalidad todas sus facetas (incluso las imperfectas). Es un personaje femenino poderoso, y no por ello necesita ser ni la más rica ni la más bella (aunque lo es mucho) sino que su poder radica en su capacidad de control respecto a su vida. Es una mujer independiente que se ha forjado a sí misma y esto, queridas mías, me llevó a caer rendida ante esta serie.
Lee Young Sung es el protagonista indiscutible de City hunter. ¿Qué podemos decir de él? Como en cualquier serie de acción está perfectamente adiestrado para derrotar a cualquier enemigo y además, lo hace con estilo. A parte de eso, durante la serie irás conociendo más de su pasado y su «interior» para darte cuenta que esa faceta de «robot perfectamente diseñado para matar» es más humano que cualquier otro.
¿La fórmula perfecta?
Hablar de la perfección siempre me ha parecido muy subjetivo. En mi caso podría decir que sí porque City hunter me enseñó más de una lección en mi adolescencia. En conclusión creo que es un dorama fácil de digerir y que casi sin darte cuenta lo has terminado.
Las interpretaciones de los actores son deslumbrantes y las escenas de acción son espectaculares.

Banda sonora
La venganza como motor narrativo que no pierde el pulso
City Hunter no es solo un romance con escenas de acción. La historia de fondo —una venganza política que arranca en 1983 y que tarda décadas en ejecutarse— le da a la serie una densidad que no esperas de un dorama de su época. El protagonista no es un héroe al uso: es alguien criado para matar, que en algún momento decide que hay líneas que no puede cruzar, y esa tensión entre lo que le han enseñado a ser y lo que él decide ser es lo que convierte a Lee Young-sung en un personaje que se queda contigo mucho después de terminar la serie.
Los villanos de City Hunter son otro punto a favor. No son caricaturas: son hombres con poder que tomaron decisiones terribles con toda la sangre fría del mundo, y la serie no los demoniza ni los disculpa. Eso le da al thriller político una credibilidad que hace que las escenas de acción no se sientan vacías, sino como consecuencias lógicas de todo lo anterior.
Lee Min-ho en el papel que lo lanzó definitivamente
Antes de City Hunter ya había señales de que Lee Min-ho tenía algo especial, pero fue este dorama el que demostró que podía cargar sobre sus hombros un personaje protagonista complejo sin que se notara el esfuerzo. La combinación de acción física, humor sutil y momentos de vulnerabilidad genuina que exige el papel es difícil de gestionar, y él lo resolvió con una naturalidad que todavía sorprende si ves los episodios hoy. Si te quedas con ganas de más, Legend of the Blue Sea es la siguiente parada obvia.
El romance con Kim Na Na tampoco se queda atrás: el hecho de que su historia no avance a base de malentendidos gratuitos sino de circunstancias realmente complicadas hace que el romance se sienta ganado, no regalado. Y ese «romance ganado» es exactamente el tipo que más engancha.