Yamashita Tomohisa, conocido cariñosamente como Yamapi, es uno de los artistas más completos y queridos del entretenimiento japonés. Miembro del grupo NEWS y luego solista de gran éxito, ha construido en paralelo una sólida carrera actoral que lo ha llevado a protagonizar algunos de los dramas más vistos y más queridos de la televisión japonesa de la última década y media. Su nombre es sinónimo de calidad tanto en la música como en la actuación.
Nació el 9 de abril de 1985 en Kanagawa y se unió al establo de Johnny & Associates durante su adolescencia, lo que lo puso en el camino del entretenimiento japonés desde muy joven. Debutó con NEWS en 2003 y desde entonces ha compaginado la actividad musical con una trayectoria actoral que ha ido ganando en profundidad y en reconocimiento internacional con cada nuevo proyecto.
Nobuta wo Produce: el drama de los amigos improbables
Su papel en Nobuta wo Produce (2005) fue uno de sus primeros grandes éxitos como actor y demostró que tenía más que ofrecer que simplemente su popularidad musical. En esta historia sobre dos chicos populares que deciden «producir» a una compañera de clase introvertida y ayudarla a encajar, Yamashita Tomohisa construyó un personaje con una ligereza y un humor que escondían una melancolía real. El drama se convirtió en un clásico del j-drama de su época y todavía hoy se recomienda como punto de entrada al género.
Buzzer Beat: el romance del parqué
En Buzzer Beat (2009) protagonizó una historia de amor y deporte que fue uno de los grandes éxitos de audiencia de ese año. Su papel como jugador de baloncesto que encuentra el amor y recupera la confianza en sí mismo le permitió mostrar tanto la dimensión física del personaje —las secuencias de entrenamiento y partido eran de una autenticidad poco habitual en el drama japonés— como la emocional. Su química con Aibu Saki fue el corazón emocional de toda la producción.
Un artista que no descansa sobre los laureles
Lo que hace a Yamashita Tomohisa un artista duradero es que no descansa sobre los laureles de su popularidad. Ha seguido trabajando con seriedad en ambas disciplinas, buscando proyectos que lo desafíen y que le permitan explorar dimensiones nuevas. Su trabajo reciente en dramas como A Girl & Three Sweethearts demuestra que su curiosidad artística no ha menguado con los años. Esa ambición constante de crecimiento es la que distingue a los artistas que construyen legados de los que simplemente brillan durante un tiempo.