Kim Soo-hyun es uno de esos actores que aparecen una vez por generación. Desde que se hizo un hueco en la televisión coreana a principios de los años diez, ha protagonizado algunos de los dramas más vistos de la historia del medio, ha ganado premios en los festivales más importantes del sector y se ha convertido en un nombre reconocible no solo en toda Asia, sino en cualquier rincón donde el hallyu haya llegado a poner pie. Y lo ha logrado sin recurrir nunca a fórmulas seguras: cada papel que ha elegido ha implicado un riesgo, y en cada uno de ellos ha salido ganando.
Los primeros pasos: de novato a fenómeno nacional
Antes de convertirse en la superestrella que es hoy, Kim Soo-hyun era simplemente un chico de Seúl que quería actuar. Su debut llegó en 2007, pero el momento que lo cambió todo fue Dream High (2011), un drama musical sobre una escuela de artes donde interpretaba a un chico de pueblo con un talento musical extraordinario que él mismo desconocía. Para el papel estudió canto y baile durante tres meses, y el esfuerzo se notó: su Song Sam-dong fue el corazón emocional de la serie.
Lo que vino después fue aún mayor. La luna que abraza el sol (2012) lo consolidó como uno de los grandes. En este drama histórico de fantasía interpretó al rey Lee Hwon, un monarca atormentado por un primer amor que creía perdido para siempre. La serie alcanzó un pico de audiencia del 42,2% en Corea y fue exportada a toda Asia. Kim Soo-hyun se llevó el Premio Baeksang al Mejor Actor por ese trabajo, el primero de cinco galardones en esos premios a lo largo de su carrera.
La fama internacional: Do Min-joon y las estrellas
Mi amor de las estrellas (2013-2014) fue el drama que lo catapultó definitivamente más allá de las fronteras coreanas. Su papel como Do Min-joon, un alien que lleva cuatrocientos años viviendo entre los humanos y que se enamora de una estrella del pop contemporánea, era un concepto que en manos equivocadas podría haber resultado ridículo. Kim Soo-hyun lo convirtió en algo completamente distinto: una historia de amor elegante, contenida y emocionalmente devastadora. La serie fue un fenómeno en China, donde acumuló más de 14.500 millones de visualizaciones en iQIYI, y lo convirtió en el actor coreano más buscado del continente durante años.
El regreso y la madurez: los mejores papeles de su carrera
Está bien no estar bien (2020) es, para muchos, su trabajo más complejo hasta la fecha. Interpretó a Moon Gang-tae, un cuidador de un centro psiquiátrico que ha sacrificado su propia vida durante años para cuidar a su hermano, y que se ve sacudido emocionalmente por la escritora de cuentos infantiles más caótica e impredecible que podría imaginar. El drama abordó la salud mental con una sensibilidad poco habitual en el género, y Kim Soo-hyun aportó una fragilidad y una contención que el papel exigía con una precisión notable.
En 2024 llegó Queen of Tears, la comedia romántica escrita por Park Ji-eun —la misma guionista de Mi amor de las estrellas— donde interpretaba a Baek Hyun-woo, el marido de una heredera de un gran conglomerado en una relación al borde del colapso. La serie batió récords históricos en Netflix, acumulando 682,6 millones de horas vistas y convirtiéndose en el drama coreano más visto de la plataforma hasta ese momento.
Lo que hace diferente a Kim Soo-hyun
La trayectoria de Kim Soo-hyun tiene algo que no es tan frecuente como parece: coherencia real. Hay actores que eligen proyectos seguros cuando tienen el nombre establecido. Él ha hecho lo contrario: cada vez que ha alcanzado un pico de popularidad, ha aprovechado el margen para hacer algo más arriesgado.
Lo que se mantiene constante en todos esos proyectos es la precisión. Kim Soo-hyun no sobreactúa, no busca el aplauso fácil, y tiene una capacidad poco común para comunicar lo que siente un personaje sin subrayarlo. Sus mejores escenas suelen ser las más contenidas: una pausa antes de hablar, una mirada que dura medio segundo más de lo esperado, un gesto que lleva el peso emocional de todo lo que el diálogo no dice.
Acumula cinco premios Baeksang a lo largo de su carrera y fue incluido en la lista Forbes «30 Under 30 Asia» en 2016. Pero probablemente lo más revelador de su perfil es un dato menor: antes de dedicarse por completo a la actuación, Kim Soo-hyun estuvo a punto de intentar convertirse en jugador profesional de bolos. Es el tipo de detalle que dice algo sobre alguien: cuando se compromete con algo, lo hace del todo.