Lee Joon Gi es uno de los actores más carismáticos e impredecibles del drama coreano. Con una carrera que arrancó de manera explosiva y que ha mantenido una intensidad y una ambición poco comunes a lo largo del tiempo, ha construido un currículum que incluye algunos de los papeles más exigentes y más recordados de la historia reciente del género. Su presencia en pantalla tiene una cualidad eléctrica, casi peligrosa, que hace que cada uno de sus proyectos sea un acontecimiento.
En Flower of Evil (2020), una de las series de thriller psicológico más aplaudidas del drama coreano contemporáneo, creó uno de los personajes más complejos y perturbadores de su carrera: un hombre que vive una doble vida perfectamente construida y que debe decidir si merece la felicidad que ha construido sobre una mentira. Su actuación en esa serie fue sencillamente extraordinaria, una de las mejores del drama coreano de ese año.
Lo que hace a Lee Joon Gi un actor en una categoría propia es su disposición a habitarlo todo: la luz y la oscuridad, la ternura y la amenaza, la vulnerabilidad y el peligro. Sus mejores personajes son los que contienen todas esas contradicciones a la vez, y la capacidad de sostenerlas sin resolverlas artificialmente es la marca de un actor verdaderamente extraordinario.