En el lugar menos esperado: capítulo 3 – Un nuevo trimestre

Feliz miércoles a todos. Hoy seguimos con esta historia, es la tercera parte pero ya os aviso que no es la última. En realidad, aún la estoy escribiendo y va para unas cuantas semanas. Espero que os guste la evolución de la historia, poco a poco conoceremos mucho más a Selene y especialmente a Itzel. Besos y os deseo una feliz lectura.


EN EL LUGAR MENOS ESPERADO

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Capítulo- 3: Un nuevo trimestre.

Selene retomaría de nuevo las clases inaugurando el nuevo trimestre, había intentado disfrutar al máximo de sus pequeñas vacaciones post exámenes, y aunque apenas habían pasado unas semanas, no se sentía para nada desanimada. La universidad siempre constituía una carrera de fondo, donde lo peor siempre llegaba al final. Así, se propuso disfrutar con calma de sus primeros días junto a sus amigas guardando energías para el final. A ella en realidad le encantaba la universidad, a veces las obligaciones de estudio y tareas, especialmente de las asignaturas que menos le interesaban, la agobiaban y por supuesto, lo peor eran los exámenes donde la universidad terminaba por convertirse en un auténtico infierno no obstante, el resto le parecía fantástico. Estar con sus cuatro amigas en esa época de su vida era algo realmente estimulante, junto a ellas acudían a clase juntas, quedaban siempre para comer, tomaban algún café, estudiaban o salían de fiesta. Vivían lo que comúnmente se conocía la vida universitaria y no se privaban de nada, estudio y diversión claro está, siempre dentro de un estricto equilibrio.

—¡Selene! —la llamo su amiga Rebeca.

—Buenos días.

—¿Ya has elegido las optativas?

—Me he decidido por genética evolutiva y la molecular —de hecho llevaba ya varios días dándole vueltas al tema. Le encantaba su carrera de biología y ya se encontraban en su segundo año. En realidad le apasionaba aunque más de una vez se había desesperado, especialmente al principio con ciertas asignaturas, pero encontraba un algo especial en su esencia que la empujaba a seguir hacia delante. La biología le había gustado desde bien pequeña, siempre había sido una niña inquieta y curiosa con todo lo que la rodeaba. Desde el principio había mostrado un claro interés por la ciencia que su padre no dudó en satisfacerle y más, desde que descubrió que los que trabajaban en un laboratorio habían estudiado biología. Desde ese momento lo tuvo claro, ella necesitaba acudir a esa facultad para ser una de ellos. Pensaba especializarse en genética, le parecía que existía algo mágico y tan desconocido en el propio ser humano. Toda esa herencia genética, los genes y su relación la maravillaban hasta el extremo de sentirse una frikie de ello.

—Tan previsible —le dijo riéndose.

—Tú seguro que has elegido geobotánica —su amiga asintió—.No sé quién de las dos es más previsible.

—¿Nos vemos a las dos para comer?

—Claro.

—Recuerda que hoy comemos con Héctor.

—Como olvidarlo si es de lo único que me habla Sam.

—¡Chicas! —en ese instante llegó su amiga corriendo como si acabasen de invocarla. Se la veía tan feliz últimamente, de hecho, desde la noche que empezó a salir con Héctor parecía no poder borrar esa sonrisa de su rostro y aunque la parejita estudiaba en el mismo campus universitario, acudían a distintas facultades, pues ella estudiaba biología junto a Selene y él, medicina— ¿De que hablabais?

—De nada —contestó Rebeca mirando el reloj—.Llego tarde a clase, hasta después chicas.

Sam y Selene se dirigieron juntas a clase y su inicio de trimestre fue bastante tranquilo. Por fortuna, ese año estarían la mayor parte de las clases juntas gracias a su pasión compartida por la genética. Sam se pasó la mayor parte de la mañana entre alegre y nerviosa, eran demasiada obvias las ganas que sentía para reencontrarse con Héctor. Eso hizo sonreír a Selene, su amiga estaba claramente enamorada. Después que finalizaran sus clases y que Sam se pasara por el baño para retocarse su maquillaje, se dirigieron a la puerta principal de su universidad para esperar al resto. Marta y Claudia ya las estaban esperando y casi al momento llegó Rebeca. Las cinco empezaron a hablar como si llevasen años sin verse, en realidad tan solo llevaban veinticuatro horas sin verse, eso si no contaban los mensajes de móvil. Así eran ellas desde que se habían conocido, hablaban sin cesar de cualquier tema, cada una con una fuerte opinión al respecto y con múltiples matices que ofrecer. Las cinco amigas se encaminaron hacia la facultad de medicina para ir a buscar a Héctor junto a sus amigos. Rápidamente Selene recordó a Víctor, hoy les tocaría aguantarlo se lamentó, no entendía como ese chico tan molesto y pesado podía ser uno de los amigos de Héctor ,pero al ver como sonreía su amiga Sam se aguanto, ese sería su pequeño sacrificio para ella.

Nada más llegar a la entrada de la facultad de medicina su amiga corrió a los brazos de Héctor y ambos se fundieron en un tierno beso. Parecía algo exagerado, Selene sabía que se habían visto justo la tarde anterior aún así ofrecían una bonita visión abrazados de esa forma. El grupo saludó a los dos chicos que acompañaban a Héctor, por supuesto uno era el pesado de Víctor y el otro David, un tipo decente aunque algo reservado.

—Hoy vendrá con nosotros alguien más que he conocido en las clases prácticas —les avisó Héctor. Como los chicos eran un par de años mayores que ellas, se encontraban ya en su cuarto curso de medicina.

—Si no llega a tiempo deberíamos irnos o no tendremos tiempo para comer —contestó Víctor malhumorado.

—Él dijo que vendría —le recriminó su amigo aún abrazado a Sam. Ella se limitó a sentarse junto a Rebeca en las escaleras de entrada de la facultad.

Todos esperaron más de diez minutos en la puerta y Selene ya creía que les había dado plantón sin tan siquiera mandarle un mensaje de disculpa a su amigo. 

—¡Siento llegar tarde! El profesor Robert a veces se olvida de la hora —se disculpó un chico fatigado.

—No te preocupes —le contestó Héctor—.Quiero presentarte a mis amigos, ella es Sam, mi novia —y poco a poco fue presentándole a Claudia, Marta y Rebeca, entonces Selene se levantó para saludarlo cuando a punto estuvo de caerse de esas escaleras de nuevo—.Esta es Selene.

—Encantado —le dijo acercándose a ella para darle dos besos. ¡Qué demonios hacía ese camareros en la facultad de medicina! y lo más preocupante ¿por qué de toda esa gente había terminado conociendo a Héctor? Maldito destino se lamentó, es que acaso podría ser más gafe. Ella intento fingir actuando como si nada, si él prefería disimular que no la conocía que así fuera. En realidad para ella esa noche se encontraba completamente borrada de su mente, como si no hubiera existido jamás.

A la hora de la comida lo que menos preocupó a Selene fue su comida, se alegró que pudiera escaquearse y sentarse bien alejada de él. En cambio, parecía que sus amigas estaban sumamente interesadas en ese chico y en estar lo más cerca posible. Su actitud le pareció normal, en realidad todas se encontraban solteras menos Sam, y él constituía un gran partido: listo, guapo y con estilo. Con sólo una lisa camiseta marrón ajustada y unos sencillos pantalones negros, lucía casi perfecto.

—Deberíamos irnos ya, Sam —advirtió su amiga, en ese momento se alegró que ambas tuvieran clase tan temprano aunque eso no les dejase apenas tiempo para comer.

—Tienes razón —le dijo despidiéndose de su novio.

Cuando ambas se encontraban andando deprisa a su facultad el móvil de Selene emitió un pitido, alguien acababa de mandarle un mensaje.

[Soy Itzel, Sam me ha dado tu número, me gustaría hablar contigo.]

Ella puso los ojos en blanco y le enseñó el mensaje a Sam acusándola.

—Insistió mucho, ¿qué querías que hiciera? No puedes negarme que es guapo —ella no le dijo nada, ya se encontraba tecleando una respuesta.

[No tienes nada que hablar conmigo. Selene.] Enviar. Tardó unos minutos cuando ella recibió un nuevo mensaje.

[La última vez no me dejaste explicar. Itzel.]

[No hay nada que explicar, te entendí perfectamente. Todo está olvidado. Tengo clases, lo siento. Selene.]

[Puedo ser muy cabezota, que tengas unas buenas clases. Itzel.]

Ella miró el móvil molesta, podría ser más creído este tío, seguramente le daba morbo porque lo había rechazado y ahora se había propuesto perseguirla hasta atraparla. Guardó el teléfono en el bolso y abrió su libreta, debería concentrarse en sus clases. Eso es lo que intentó en un principio pero Sam no dejaría correr el tema tan fácilmente, no cuando su vida amorosa se encontraba estupendamente.

–¿Por qué me pidió tu numero? –le preguntó sentada en el aula.

–No lo sé.

–Venga, Sel –así la llamaba cuando esperaba algo de ella. Selene se rindió y reabrió ese tema, sabía que su amiga no dejaría de insistirle.

–Nos conocimos de casualidad en la discoteca donde trabaja cuando estaba buscando mi hermana.

–Aah en Paradise –así que ese era el nombre de la discoteca, no le extrañara que Itzel fuera el camarero del mismísimo paraíso–.Trabaja allí de camarero algunos fines de semana para tener unos ingresos extras –ella se mantuvo callada, ahora se avergonzaba de lo que se había imaginado de Itzel prejuzgándolo por trabajar de camarero de noche. Trabajaba allí los fines de semana cuando estudiaba medicina entre semana, podría ser muchas cosas pero había de reconocerle que era una persona con agallas–.¿No te parece guapo? –le preguntó Sam acercándose mucho a ella.

–No lo sé –intentó decir con la máxima indiferencia posible.

–Venga, Sel –dijo haciendo un puchero.

–¿Por qué me lo preguntas? Obviamente es guapo pero eso no significaba nada.

–Algo es algo.

–No Sam, no voy a soltarte el rollo de que la belleza está en el interior pero hace falta más que una cara bonita.

–¿Un cuerpo bonito? –le dijo pícaramente y Selene se levantó mal humorada hacia su siguiente clase–.No te enfades, si apenas lo conoces, podrías darle una oportunidad, solo eso.

–No me interesan ese tipo de chicos.

–¿Qué tipo de chicos? –ella se mantuvo callada, el tipo que los sábados por la noche te agarran del brazo empujándote en la discoteca y te besan, pensó–.Es un chico listo y se puede hablar con él, inténtalo.

Pero Selene ya se había alejado de su amiga hacia la siguiente clase, jamás intentaría conocerlo, sabía qué clase de chico era, de los que sólo la veían como un desafío y más cuando lo había rechazado. Ese podría ser un juego muy excitante para él, pero ella no estaba dispuesta a ser su juguete. Itzel estaba acostumbrado a ser el centro de atención y a atraer a la gente casi inconscientemente, disfrutaba estando rodeado de todos mostrándose encantador. Lo sabía por la forma que se desenvolvía por la noche en esa discoteca y por la forma en que había tratado a sus amigas, tan acostumbrado a la presencia femenina que la irritó. Demasiadas complicaciones por tan solo un chico que al final, no hubiera buscado nada más que sexo con ella.

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Acerca de: Clover

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Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

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