En el lugar menos esperado: capítulo 1 – Salir por la noche

¡Muy buenos días! Feliz domingo a todos, después del minirelato del miércoles os traigo otra pequeña serie algo más larga. Estoy muy emocionada porque es bastante distinta a lo que he publicado hasta ahora, algo digamos más normal sin fantasía por medio. Eso en mí es algo difícil porque siempre termino metiendo poderes mágicos en todo, será alguna frustración mía >_<. Espero que la disfrutéis mucho. Os deseo una feliz lectura.


EN EL LUGAR MENOS ESPERADO

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Capítulo- 1: Salir por la noche.

Selene entró en la discoteca a altas horas de la mañana, en realidad no le apetecía en absoluto estar allí pero su madre la había despertado cuando ya se encontraba totalmente dormida, y la había mandado a buscar a su hermana pequeña. Cuando la encontrase se enteraría, era una maldita inconsciente, hacía mas de dos horas que ambas deberían estar en casa durmiendo,y lo peor de todo es que a la mañana siguiente necesitaba estar completamente despierta si pretendía aprobar los exámenes universitarios.

Entró en el local donde debería encontrarse con la irresponsable de su hermana y al instante la música estridente logró ponerla de peor humor. La gente apestaba a alcohol y a sudor, parecían incapaces de mantenerse en pie y no dejaban de empujarla por todos lados. Ella se recolocó la manga de su corto vestido de flores y siguió andando intentando encontrar a su hermana pequeña. Entre toda esa multitud le resultaría complicado, hacía tanto calor allí dentro que Selene no entendía qué encontraría Rose de divertido en pasarse las noche allí dentro metida. Entonces un tipo completamente borracho se le acercó demasiado y ella lo empujó evitándolo, si otro baboso se acercaba a ella juraba que le mandaría un buen puñetazo. Se recogió un poco su rubia melena rizada con la mano esperando refrescarse, menudo asco, ya se encontraba empapada en sudor.

En ese momento se fijó en unas escaleras laterales que daban a unos grandes balcones en el piso superior, desde allí estaba casi segura que lograría verla si es que aún seguía en ese local. En caso que no la viera volvería a su casa, no estaba dispuesta a perder más el tiempo por la estupidez de su hermana. Selene fue empujando a la gente a su paso, a esas alturas ya se encontraba completamente agobiada por la multitud, hasta que logró dar con la barandilla de las escaleras para ir a la segunda planta. Subió con calma la escalera llena de gente borracha sentada en los escalones y finalmente, logró llegar a uno de esos balcones.

Desde allí miró a través de la sala pero la discoteca estaba tan poco iluminada que resultaba frustrante, jamás la encontraría. A ella llegó una risita chillona sumamente familiar, se giró rápidamente y buscó su origen. Selene se fijó que en ese piso había un pequeño reservado, y allí se encontraba su hermana sentada en un sofá, tonteando con unos chicos. Ella se dirigió a Rose hecha una furia cuando un tipo de seguridad la detuvo.

—¿A dónde te crees que vas? —le dijo un tipo grande con gafas de sol, que no eran precisamente para evitar los rayos del sol.

—Esa de allí es mi hermana —le dijo ella como si fuera la explicación más lógica del mundo.

—Claro —le contestó el de seguridad empujándola para que se apartase.

—¡Rose! —gritó Selene, pero su hermana seguía coqueteando con esos chicos sin escucharla—¡Rose! — gritó más fuerte, y por fin pareció escucharla.

—Selene —dijo su hermana sorprendida y avergonzada. Ella puso los ojos en blanco, conocía tan bien esa expresión, la de no haber roto nunca un plato cuando ya se había cargado la vajilla entera. Selene miró al hombretón de su lado y éste la dejó pasar.

—Deberías estar ya en casa —le recriminó nada más llegar a su lado.

—Lo siento, voy a buscar mi bolso, espérame aquí —su hermana desapareció por los pasillos y ella se quedó esperándola en el reservado. En ese momento le dolía la cabeza, seguramente a causa de su falta de sueño, últimamente se estaba esforzando mucho con sus estudios. Cerró unos instantes los ojos y se masajeó la cabeza.

Selene se giró y observó a los chicos con los que había estado su hermana, aún seguían sentados en el sofá. Tres chicos con una chica resultaba asqueroso y lo peor de todo era que esa chica era su Rose, ¿a caso no podría quererse un poco más su hermana? Se sentó en la barra del bar esperando impacientemente que apareciera de una maldita vez, cuando un atractivo camarero con un negro sombrero a la moda la atendió.

—No quiero nada, gracias.

—Invita la casa por las molestias, guapa —le contestó el chico con los ojos más negros que jamás hubiera visto.

—Una coca cola —si el camarero deseaba invitarla, al menos bebería un poco, allí dentro se estaba asando.

—Enseguida —le dijo el chico sonriendo. Sacó un vaso de debajo la barra, colocó dos hielos y una pequeña rodaja de limón, abrió una botella de coca cola y se la sirvió con una pajita negra. Ella le dio las gracias, tomó el vaso y empezó a beber esperando a su impuntual hermana. Después de unos minutos que a Selene le parecieron eternos por fin apareció Rose con su minúsculo bolso, ¿para eso había esperado tanto? Si allí dentro apenas podría meter su móvil, además para qué quería llevar un móvil si después era incapaz de cogerlo. Selene dejó el refresco a medio terminar en la barra del bar y se fue con su hermana empujándola.

—Adiós —le dijo el guapo camarero sonriéndole desde la barra. Ella no le contestó, estaba demasiado molesta con su hermana, necesitaba llegar a casa y dormir.

Habían pasado tan solo un par de semanas cuando su hermana volvía a hacerle lo mismo, la mataría allí mismo ese día, lo juraba. Ya estaba justo en plenos exámenes universitarios y no podía permitirse distraerse, no ahora cuando se había esforzado tanto. Se enfundó en una falda de color negro y se puso una camiseta de tiras blanca, y como recordaba el calor agobiante de ese local, se recogió su melena en un moño.

—Me voy mamá —se despidió tomando las llaves del coche.

—Ten cuidado, llámame si pasa algo —claro que lo haría, ella era responsable. Odiaba que su madre tuviera que preocuparse de esa forma por una hija tan impulsiva y alocada cuando trabajaba de sol a sol para tirar su familia adelante, por eso había decidido encargarse ella misma de ese asunto, se encargaría de Rose.

Entró otra vez en ese local y la buscó, esta vez fue directa a la segunda planta donde el mismo hombretón bloqueaba la entrada.

—Vengo a buscar a mi hermana, no sé si me recuerdas —el hombre no dijo nada, tan solo se apartó dejándola entrar. Selene miró el sofá donde hacía un par de semanas había encontrado a su hermana pero esta vez estaba completamente vacío. Buscó por la sala y no encontró rastro de ella y entonces reconoció al camarero de la otra vez que estaba atendiendo a unos clientes. Esperó pacientemente su turno.

—Hola, ¿qué te pongo? —le preguntó el chico. Esta vez no llevaba sombrero y pudo verlo mejor, su cabello era castaño, un poco largo y completamente liso con un corte algo desigual. Se fijó que parecía bastante moderno, no sólo por su corte de pelo o por los pequeños pendientes que lucía en su oreja izquierda, era una cuestión de estilo, sin duda era un chico con mucho estilo. Llevaba tan solo una camisa blanca con los puños doblados mostrando unos brazos totalmente tatuados. Aunque no era el tipo de Selene, le resultó guapo, demasiado creído y brillante pensó, pero guapo al fin y al cabo.

—No sé si te acuerdas de mí —le dijo absolutamente convencida que no—.El otro día vine a buscar a mi hermana, una chica algo más baja que yo, morena, de cabello corto. Estaba en ese sofá —le explicó señalándolo.

—Me acuerdo —le contestó mirándola fijamente y él se acercó más a ella para hablarle. Selene sentía que ese chico se estaba acercando demasiado por suerte, la barra le serviría de escudo. A esa poca distancia pudo oler su colonia, era agradable y masculina, y por su visión del estilo imaginó que sería alguna colonia cara y elegante.

—¿La has visto hoy?

—Hace un rato estaba por aquí, puedo ir a ver si aún está el bolso.

—Gracias —le dijo ella. El camarero recorrió la barra hasta salirse de ella. Por primera vez Selene pudo verlo de cuerpo entero, parecía un chico bastante fuerte y con una buena constitución. Esa camisa le quedaba de infarto, algo pegada donde debería, haciendo que sus hombros lucieran a la perfección. La forma que tenía de moverse le pareció muy seductora, un chico muy seguro de sí mismo. El camarero se perdió en el pasillo y ella esperó sentada pacientemente en uno de los taburetes de la barra.

Selene se encontraba concentrada observando las botellas de alcohol que había allí, nombres y marcas que ni sabia qué tipo de bebida contendrían cuando alguien agarró su taburete y lo giró, quedándose casi pegada al rostro de ese camarero de nuevo.

—Sigue aquí —le dijo. Ella se asustó y sintió como le subía la sangre al rostro, suerte que allí hubiera tan poca luz sino estaba segura que estaría roja. Desde esa poca distancia pudo darse cuenta que era alto, ella era una mujer bastante alta y más en sus tacones no obstante, él la ganaba por mucho. A ella volvió esa embriagadora fragancia y se preguntó cuánto tiempo duraría ese olor en su piel. Selene enmudeció absorbida por ese cuerpo atrayéndole con sus negros ojos—.¿Te encuentras bien? —le preguntó preocupado. Ella se removió incómoda en su taburete y asintió.

—Claro —saltó del asiento incómoda para ir a dar una vuelta por el local por si lograba encontrarla cuando él la agarró de la mano. Su mano era bastante más grande que la suya y algo áspera. El corazón de Selene se aceleró irremediablemente por su tacto, le pareció muy cálido y agradable. Una mano segura y reconfortante.

—Acaba de llegar tu hermana —le dijo señalando la entrada. Rose acababa de entrar en la sala junto a sus amigas. Ella sonrió avergonzada, ¿qué había esperado de él? Estaba claro que ese chico estaba acostumbrado a ser simpático con todas, trabajaba en una discoteca sirviendo copas y seguramente sería muy popular. Le dio las gracias por su ayuda y se fue directa a por su hermana. No volvería jamás allí otra vez, su hermana debería encontrar otra discoteca donde divertirse.

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Acerca de: Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

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