Desconocidos: capítulo 23 – En la oscuridad acechan pasiones

¡Muy buenos días a todos! Hoy en el cuaderno vamos a ponernos algo oscuros (no os preocupéis, tampoco demasiado) y es que en los Desconocidos vamos a ver que existen muchos tipos distintos de “oscuridades”. Algunas son aparentes y palpables por nuestros sentidos: la noche, una habitación con la luz apagada, un cuarto sin ventanas… Pero hay otras oscuridades que son más complejas y poco visibles. ¿Cómo podemos llegar a conocer la oscuridad interior de la persona que tenemos al lado?, y es que todo se complica muchísimo cuando esa persona hace lo imposible para que no nos demos ni cuenta. Si os apetece leer sobre ello o ver qué actitud adoptarán los Desconocidos al respecto, ¡acompañadlos! Os envío un beso cargadito de luz. 


DESCONOCIDOS

[symple_button color=”rosy” url=”https://elcuadernodeclover.com/contemporanea-romantica/sinopsis-desconocidos/” title=”Índice” target=”self” border_radius=””]ÍNDICE[/symple_button]


Capítulo- 23: En la oscuridad acechan pasiones

Seres perdidos, atemorizados por sus propios deseos, seres que se sienten más vivos y fosforescentes que nunca por culpa de alguien más. ¿Por qué? ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué será que cuando Adriana desea estar más alejada, termina pegando su alma a la de Sergio?

Después de varios minutos conduciendo como un loco, Sergio localizó a la rubia que lo había irritado andando calle abajo con semejantes pintas ridículas. ¿¡Está loca!? ¿Se puede saber qué hace?, y aceleró su deportivo para ir a buscarla cuanto antes y encerrarla en su casa bajo llave.

—¡ADRIANA! —la llamó a todo pulmón mientras bajaba la ventanilla del copliloto—¿Se puede saber qué haces?

—¡Nada! —le gritó con la esperanza que la dejara por imposible y se esfumara de allí.

—¡Entra ahora mismo al coche! —le exigió Sergio con un tono que no admitía réplica.

—¡No! Lárgate y déjame sola.

—¿Te has golpeado la cabeza? Por supuesto que no voy a dejarte sola.

—¡Te he dicho que te vayas! —y Adriana intentó acelerar el ritmo de sus pasos aunque él rápidamente la atrapó de nuevo con su coche.

—Déjate de tonterías. ¡Esto es peligroso! —y como ella no le hizo caso sino que siguió su marcha acelerada a través de esa espesa noche, él se exasperó aun más—.¡Te estás comportando como una cría!

—¡Te he dicho que me dejes en paz! ¡Eres un PESADO! —y Adriana se lo gritó con tanta furia que Sergio frenó en seco su coche y se la miró algo sorprendido—¡LÁRGATE!

—Si eso es lo que crees —le contestó en un tono seco e indiferente.

—¡Sí, es lo que creo!

—Entonces no tengo nada más que hablar contigo —y Sergio arrancó de nuevo su deportivo y la dejó sola.

En su huida aceleró tanto su coche que el motor pegó un estrepitoso estruendo que resonó a lo largo de la calle. ¿Por qué era tan absurdamente cabezota esa mujer? ¿Y por qué él no podía dejarla en paz tal y como le había pedido? Si Adriana quería deambular sola a esos horas de la noche, ¡que así fuera! ¡A él no le importaba!, pero entonces frenó su coche de nuevo y pegó un cambio de sentido mientras se masajeaba las cervicales. ¡Esta mujer va a terminar consumiéndome! ¡Juro que la mataré!, y entre todos esos gritos y maldiciones, Sergio regresó de nuevo a buscarla para meterla en el coche de una vez por todas.

Adriana se quedó en la más estricta soledad mientras deambulaba por esa calle vestida con unos pantalones y una camiseta varias tallas más grandes. ¿Qué había esperado?, se preguntó con decepción. En sus pensamientos más íntimos había deseado que ese hombre encolerizado la arrastrara hasta su coche y la metiera de nuevo en esa cama que le había preparado en medio de ese salón tan frío. ¿A caso a ella se le había congelado el cerebro en el piso de Sergio?, porque precisamente a causa de esa ducha intempestiva, Adriana ahora se encontraba en tan lamentable estado de alteración. Ese hombre de ojos penetrantes la había hechizado de alguna forma u otra, y le había arrebatado toda capacidad de racionalizar. En esas circunstancias, ¿qué  opciones le habían quedado a ella sino las de huir de ese sitio que la hacía sentir tan incómoda?, y entonces, vio un destello luminoso a lo lejos y escuchó el rugido de un motor acercándose a toda velocidad que le confirmó aquello que ya sabía: si Sergio por algún milagro de la vida regresaba a por ella, Adriana terminaría cediendo.

—¿Qué haces? —le preguntó ella cuando Sergio frenó en seco su coche a su lado y abrió la puerta para que entrara.

—Esta mujer estúpida no puede quedarse sola por la calle a estas horas, y antes que puedas negarte a entrar, te advierto que siempre hago lo que me da la gana.

—Eres un tío insoportable, egoísta y manipulador —pero ella se lo dijo más como una especie de rutina que para hacerle daño.

—Cierto, soy el mejor en todo eso, ¿verdad? —y algo en toda esa chulería y arrogancia tan suya, la hizo sonreír un poco.

—Subiré, pero no porque tú me lo hayas pedido.

—Por supuesto —le contestó él llevándola de nuevo a su casa—.Adriana, recuerda que yo jamás pido las cosas, solo las ordeno —y ante su absoluta sorpresa, Adriana empezó a reírse tan fuerte, que él no pudo evitar sentirse contagiado por ella.

Un chico con el torso completamente desnudo se encontraba en su apartamento mientras una mujer lo acariciaba con su mano que lucía una manicura perfecta.

—Eres tan atractivo —le decía Marlene, y él solo pudo sentirse asqueado.

Desde que esa mujer había regresado a su vida, sus temores y pesadillas lo habían hecho junto a ella, no importaba lo elegante y sofisticada que fuera Marlene, lo maquillada o las veces que acudiera a la peluquería a la semana, esa mujer poseía un alma horrenda, igual de deformada y oscura que la suya propia.

—Marlene —la llamó dándole la espalda—.No quiero verte la cara —y esa mujer se ofendió tanto que lo abofeteó.

—¿Así me pagas todo lo que he hecho por ti? —y él se la miró herido sin contestarle—Te di una vida, Álex, un comienzo, una casa, un nombre y un futuro. Así que tú me lo debes todo, ¿de acuerdo? —pero él no le contestó y ante su indiferencia la mujer se enfadó aún más—.No querrás que tu pequeña ratita sufra, ¿no? —y él se tensó mientras sus ojos se rompían.

—Lo siento, Marlene, perdóname —y besó a ese monstruo espantoso que parecía ser su vivo reflejo.

Dos monstruos juntos para no dañar a nadie más, quizá era ese su lugar indicado y quizá Sofía se merecía ser libre de ellos para alcanzar la felicidad. Con Álex jamás lo sería del todo, porque siempre alguna sombra escondida en algún recoveco insospechado terminaría atrapándola. No quiero hacerle daño, se lamentó Álex, ¡a ella no!

—Yo puedo ayudarte —le insistió su infortunio.

—¿Cómo? —porque Álex no entendía cómo alguien podía ayudarlo, no a un ser que estaba tan solo y perdido en el mundo.

—Sé lo profunda y oscura que es tu alma. Puedo ayudarte a sopórtalo.

—¡Te equivocas! Estoy solo en esta mierda.

—No lo estás —le dijo acariciándole el rostro.

—¿De verdad? —y miró a esos ojos más expertos que los suyos y deseó creerla. Un fugaz instante de incertidumbre fue suficiente para que Marlene lograse aferrarse a él de nuevo y se le clavara como una estaca en su corazón. Un puñal que dolía, sangraba y desgarraba su alma, pero una arma al fin y al cabo que había logrado atravesar su coraza y llegarle al corazón.

—Yo estaré contigo siempre —y ella pronunció las palabras exactas que él siempre había necesitado.

—Gracias —le dijo llorando—.Gracias —y ella siguió acariciando su rubio cabello con calma y le susurró cariñosas palabras durante toda la noche.

—Jamás olvides que solo yo puedo entenderte, Álex, solo yo —y así fue al menos por esa noche. Marlene fue la única mujer en el mundo capaz de entenderlo y también la única mujer de todas, que conocía su pasado más oscuro y horrible.

Nada más salir de su trance, Sofía llamó a sus amigas para hablar del tema. Necesitaba el consejo urgente de sus dos mejores amigas, pero dado que Adriana estaba desaparecida y no daba señales de vida, decidió quedar con Paula a solas.

—¿Se puede saber dónde está Adriana? —le preguntó a Paula, porque ya le había enviado cinco mensajes, y no le había contestado ninguno.

—Está con Sergio.

—¿Qué quieres decir? —le preguntó sin comprenderlo.

—Que se ha quedado a dormir en su casa.

—¡Espera! Por quedarse a dormir te refieres…

—No estoy segura —le contestó Paula encorvándose—.Solo sé que aún está allí.

—¡Qué fuerte! —y Sofía sonrió maliciosamente al recordar lo mucho que había fingido Adriana con Sergio.

—Pero cambiando de tema, ¿tú no querías hablarme de algo importante?

—Sí, claro —y el rostro de Sofía se transformó—.Necesito contarte algo que me da muy mala espina —y Paula se tensó por las palabras de su amiga.

Un monstruo cruel solo sabe traer dolor y sangre.

Un monstruo cruel solo entiende del mal.

Ningún monstruo puede aportar felicidad

porque nadie ni nada puede vivir bajo sus pasos, absolutamente nadie.

Después de que Sofía le hubiera contado a Paula lo poco que conocía sobre los problemas de Álex y le hubiera confesado sus sospechas, ella suspiró.

—¡Esto es un lío!

—Lo sé, pero necesito enterarme lo que le está ocurriendo a Álex.

—Tampoco deberías presionarlo demasiado.

—Pero creía que confiaba en mí lo suficiente como para contármelo.

—¿Y si le cuesta tanto decírtelo precisamente por eso? A lo mejor teme dañarte.

—No lo sé, pero supongo que debería preguntárselo directamente sin más.

—Ten cuidado —le advirtió Paula mientras la observaba con preocupación, porque a ella toda esa historia tampoco le sonaba muy bien.

—Lo tendré, ahora deja de preocuparte —y entonces le sonrió con afecto—.Creo que deberías irte.

—¿A dónde?

—Allí afuera hay alguien que te está buscando —y Paula se giró y se encontró con su moreno preferido. Noel era guapísimo en todos los sentidos, y ella se derritió aún más cuando vio que la estaba contemplando con una enorme sonrisa en el rostro.

—Nos vemos mañana, infórmame si hay novedades —le dijo Paula antes de levantarse y salir al encuentro de su novio.

—¡Menuda sorpresa, Noel! ¿A caso me estás acosando? —lo provocó ella con dulzura.

—Solo un poco —le dijo abrazándola—.Quería invitarte a dar una vuelta.

—Eso parece interesante —y entonces Noel se acercó a ella.

—También podrías quedarte a dormir hoy en mi casa.

—Y esto suena aún más interesante —le contestó mientras empezaban a pasear cogidos de la mano.

Paula era sin lugar a dudas la mujer que más noches se había quedado a dormir en la casa de Noel, si no contaba su madre, por supuesto, y aunque era normal porque eran novios, se podría decir que él no siempre había actuado como el novio perfecto y correcto que parecía ser ahora. ¿Qué estoy pensando?, se agitó Noel mientras sujetaba la mano de Paula, porque seguramente en el fondo, tarde o temprano terminaría decepcionándola como siempre.

Sofía se quedó contemplando a esa pareja acaramelada, ¿por qué no puedo tener yo esto? Y entonces decidió darse la vuelta y dejarles algo de intimidad. Sofía llevaba días sintiéndose inusualmente nerviosa y era incapaz de soltarlo, parecía como si la mismísima encarnación de la inseguridad se hubiera apoderado de ella y ya no fuera la Sofía de siempre. ¿Qué estaría haciendo ahora Álex?, y para su espanto, abrió mucho sus ojos y se disgustó al recordar esos brazos femeninos enjoyados.

Próximo capítulo…

Una noche con un final aún más largo está a punto de estallar entre Adriana y Sergio. Por otra parte, muchas sospechas se verán confirmadas y otras quizá, resulten ser peor de lo esperado. ¡No leemos la próxima semana! ¿Te animas?

[symple_button color=”rosy” url=”https://elcuadernodeclover.com/contemporanea-romantica/desconocidos/desconocidos-capitulo-22/” title=”Capítulo anterior” target=”self” border_radius=””]Capítulo anterior[/symple_button]
[symple_button color=”rosy” url=”https://elcuadernodeclover.com/contemporanea-romantica/sinopsis-desconocidos/” title=”Índice” target=”self” border_radius=””]ÍNDICE[/symple_button]
[symple_button color=”rosy” url=”https://elcuadernodeclover.com/contemporanea-romantica/desconocidos/desconocidos-capitulo-24/” title=”Capítulo siguiente” target=”self” border_radius=””]Capítulo siguiente[/symple_button]

Acerca de: Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

Quizá también te interese...

0 thoughts on “Desconocidos: capítulo 23 – En la oscuridad acechan pasiones”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ohayou – おはよう

TU PORTAL ASIÁTICO ROMÁNTICO

¿Cansada de doramas románticos aburridos? ¿Buscas una mangaka shojo en concreto? ¿Te apetece ver una película asiática romántica interesante? ¿Te interesa un buen MMORPG? ¡Estás en el portal perfecto!

Síguenos por Twitter




Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies