Desconocidos: capítulo 1- Mejor sin máscaras

¡Feliz miércoles! Hoy es un día de esos que me apetecería escribir en mayúsculas de lo contenta que estoy. ¿Por qué? Muy fácil, estrenamos nueva historia en el cuaderno, eso significa nuevos personajes, nuevos romances y un nuevo mundo. El título es “Desconocidos” y no significa forzosamente que no se conozcan, a veces hay gente que conocemos de toda la vida que nos sigue resultando desconocida (por allí van los tiros). Me imagino Desconocidos como un soplo de aire fresco veraniego, una historia romántica contemporánea, con muchos personajes en escena y situaciones divertidas. Os dejo con el primer capítulo a ver qué os parece, espero vuestros comentarios ^0^.


DESCONOCIDOS

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Capítulo- 1: Mejor sin máscaras.

Adriana no dejaba de mirar a su amiga con cara horrorizada y asqueada. No podía creerse lo que le estaba contando Sofía con tanta naturalidad como si fuese lo más normal del mundo.

—Entonces nos fuimos a su casa, ¡menuda mansión, chicas! Y allí me trató como un auténtico caballero —Sofía suspiró nada más recordarlo y se quedó callada rememorando esa noche de pasión y sexo desenfrenado en esa lujosa casa.

—¿Caballero? —le preguntó indignada Adri—.Te acostaste con un productor que ni siquiera te dio el papel —y su amiga Sofía se pasó una mano para peinarse su corto cabello caoba como si fuera la mismísima reina.

—No daba el perfil, no fue su culpa.

—¡Claro! y eso te lo dijo después de llevarte a su cama, ¿no? —su amiga estaba realmente ida y descontrolada. ¿En qué demonios estaría pensando para llevar esa clase de vida? Saltar de cama en cama para conseguir un papel de segunda resultaba repugnante.

—A ver cuando maduras de una vez, Adri. Las cosas del trabajo y del sexo tienen su propio camino —claro, pensó con resignación. No hacía falta que le diera una charla sobre moralidad, es más, a ella no le importaba en absoluto con quién se acostaba, pero ya podría vigilar un poquito cuando lo hacía para conseguir un trabajo o terminaría…

—¡Chicas! —las interrumpió Paula algo nerviosa al darse cuenta que el ambiente se estaba caldeando por momentos. Ella no podía soportar cuando sus dos mejores amigas empezaban a discutir de esa forma tan agresiva—.Estamos aquí para relajarnos —y les mostró su copa llena de un líquido anaranjado.

—Tienes razón, el problema es que no veo nada divertido —le contestó Sofía analizando la terraza del bar sin encontrar a un mísero hombre atractivo.

—¿Podrías intentar divertirte de otras formas? —le escupió Adri.

—¿A caso existe algo más divertido que los hombres? —le preguntó Sofía con una sonrisa malvada—.A lo mejor debería hacer como tú y ponerme a teclear con el móvil como una loca.

—¡Venga ya! ¡Dejadlo de una vez! —las intentó calmar Paula.

—No tecleo como una loca, es mi primo, dice que está en camino —les informó mientras le contestaba el mensaje a su primo.

—¿Noel? ¿El que está demasiado bueno para cualquier tía? —le preguntó Sofía con sarcasmo.

Y así precisamente era su primo Noel, aunque tuviera siete años más que ellas, parecía no haber llegado nunca a la madurez. Desde que las tres tenían uso de razón, Noel se había pasado su vida sin ataduras y las novias no le habían durado más de un mes. Exactamente parecía ser como decía Sofía, demasiado bueno para estar con cualquier mujer en concreto.

—Dice que acaba de salir de trabajar y le apetece tomar una copa.

—Bueno, al menos tendremos una buena vista —y Paula enmudeció ante el comentario de Sofía. Se volteó disimuladamente mirando hacia el mar e intentó aclarar sus ideas. Desde la terraza llegaba la brisa fresca y salina que la reconfortó un poco. ¿Alguna vez desaparecería esa opresión en el pecho cada vez que hablaban sobre Noel? Suspiró, ya habían pasado tantos años desde que se habían conocido, pero parecía que ella seguía aferrada a ese primer amor infantil sin remedio.

—¡Paula!

—¿Qué?

—¿Cómo llevas las clases? —le preguntó Adri.

—Me encantan, ya sabes que siempre me ha gustado la historia clásica, pero nos exigen demasiados trabajos —suspiró.

—A mí me ocurre lo mismo, demasiadas tareas y poco tiempo —ambas empezaron a reírse con complicidad. Aunque no iban a la misma universidad, ni estudiaban la misma carrera, algo en ellas las unía más que nunca. Periodos de exámenes, estrés, trabajos y por supuesto ¡fiestas universitarias!

—Voy al baño —las cortó Sofía muy seca.

Ese ya era el segundo año de universidad que cursaban sus dos mejores amigas. Las dos, desde siempre habían sido listas, seguras y con un futuro prometedor. Poseían la clase de ambición constructiva para llegar muy lejos y conseguir todos sus sueños. No como ella, que acudía a unas clases de interpretación carísimas sin estar muy segura si le servirían para algo. De momento, para Sofía era un dinero completamente desperdiciado pues se pasaba los días de audición en audición o en camas de productores, sin éxito. ¿Para qué? Ni ella misma lo sabía ya, pero eso se había convertido en su rutina y le costaba desprenderse de ella. De hecho, no había logrado ningún papel relevante a sus veinte años de edad y aunque pudiera parecer muy joven, para ser actriz empezaba a sentirse un poco vieja. Quizá el problema era que nadie la tomaba en serio, ni siquiera ella misma lo hacía.

—Sofía últimamente me tiene muy preocupada —le comentó Paula cuando se quedaron a solas—.Parece que tiene la sensación que se está quedando atrás.

—¿A qué te refieres?

—Cada vez acude a más audiciones y la contratan menos. Deberíamos intentar ayudarla.

—Lo sé —suspiró Adri tomando un sorbo de su cerveza—.Pero irse a esas fiestas con esos tipos no la ayudará a encontrar un trabajo. Además, es muy peligroso.

—Pero podrías ser algo más suave —Paula siempre había sido la más tímida y delicada de las tres. Alguien que le gustaba más escuchar y analizar que hablar sobre sus sentimientos. En cambio Sofía, era completamente opuesta, siempre actuaba para después preguntar por eso, Adri estaba segurísima que necesitarían usar unos métodos más directos para hacer entrar en razón a su amiga.

—Intentaré ser más diplomática pero no te prometo nada —le contestó para tranquilizarla, pero a Paula se le tiñeron las mejillas de un tono rojo carmesí y apartó incómoda sus ojos dorados.

—¡Prima! —y Adri se giró ante esa familiar voz.

—¡Noel! Qué rápido, creía que tardarías más.

—Estaba en una reunión en unas oficinas cercanas —le contestó dándole dos besos.

—Hola Paula —ella lo saludó avergonzada mientras lo observaba quitarse su americana azul. Noel siempre había sido tan brillante e impoluto, que cualquiera a su alrededor parecía insignificante. Aún después de haberlo conocido desde pequeña a Paula la seguía afectando y poniendo tan nerviosa que a veces, le costaba conversar con él sin tartamudear.

—Supongo que no os importará que haya invitado también a mi nuevo compañero de oficina. Está aparcando el coche.

—Claro que no. ¿Han despedido a alguien? —se interesó Adri.

—¡Qué va! Cambios en la multinacional para satisfacer las expectativas de la empresa —ajá, eso solo podía significar dinero. En eso se reducía el trabajo de su primo, en obtener los máximos beneficios económicos para su empresa. Adri nunca había terminado de entender esa parte de él, Noel desde bien joven se había mostrado interesado en esas cosas, trajes, despachos, números, contabilidad, fórmulas… Y ahora se había convertido en uno más de esos jóvenes y guapos ejecutivos con traje de marca, más preocupados por su dinero que por otra cosa.

—¡Ei! Esa era mi silla —se quejó Sofía regresando del baño.

—Lo siento —se disculpó Noel dándole dos besos.

—Se llama Sergio, de hecho, estudié con él en Londres. Fue una gran sorpresa reencontrarnos ahora.

—¿Me he perdido algo mientras estaba en el baño?

—Mi primo ha invitado a su nuevo compañero de oficina.

—Uy, ¿un ejecutivo atractivo como tú? —y él asintió—¿Y es guapo? —lo interrogó coquetamente.

—Eso podrás contestarlo tú misma —le informó Noel levantándole la mano a alguien para que supiera donde estaban sentados.

Sofía fue la primera de las tres en girarse descaradamente para contemplarlo y silbó.

—¡Madre mía! ¿Tienes a más de esos escondidos en tu oficina?

—¡Para el carro pequeña! Los hombres de uno en uno o puedes atragantarte —y ambos se rieron por su broma.

—Buenas tardes —los saludó una voz masculina y seca que a Adri le pareció poco agradable.

—Sergio, te presento a mi prima Adriana —le dijo señalándola. Ella lo miró a la cara para darle dos besos u ofrecerle algún tipo de saludo afectuoso pero él se quedó quieto. A ella no le pareció un hombre feo, pero tampoco era guapo. Parecía demasiado oscuro, cortante y aterrador como para despertar simpatía en alguien. Al lado de Noel parecían la noche y el día, su primo no dejaba de sonreír y desprendía una energía de persona agradable, en cambio Sergio se mostraba serio e inexpresivo. Era algo más alto que Noel y llevaba también un impecable traje oscuro con una camisa gris. Su cabello era negro y corto pero no tanto como el de su primo, y tenía un flequillo ladeado que le contorneaba su abrupta mandíbula. Pero lo que realmente le llamó la atención fue cuando Sergio le clavó sus ojos en ella, eran sencillamente magníficos. Completamente claros, de un tono verde y marrón que resultaba hipnóticos en un rostro tan distante como el suyo.

—Encantada —lo saludó ella con una sonrisa, pero él la ignoró por completo y Adri se sintió estúpida. Capullo arrogante, y se lamentó por haber desperdiciado su encantadora sonrisa con un tipo que no era capaz de valorarla. Sergio las observó a las tres en silencio como si se tratasen de seres insignificantes y se sentó en la silla libre sin quitarse su americana oscura.

—¡Estoy agotado! —se quejó Noel.

—Eres un flojo.

—Claro que no, prima. Ya verás cuando entres en el mundo laboral, allí afuera hay una jungla dispuesta a devorarte —ella suspiró, aún era una universitaria que estaba en su segundo año de diseño gráfico pero era plenamente consciente que pronto, debería zambullirse entre esas empresas que tanto miedo le causaban para buscarse un puesto de trabajo.

—Tampoco hay prisa, Noel —le contestó Sofía tomando un sorbo de su cóctel.

—Cierto, sois tan jóvenes aún, me hacéis sentir viejo —y Paula se tensó por su comentario. Él no era en absoluto viejo, solo era…

—Ellas son unas crías —sentenció Sergio con frialdad mientras tecleaba algo en su móvil de última generación. Vero agarró su vaso de cerveza con tanta fuerza ante su estúpido comentario que a punto estuvo de romperlo.

—Podría enseñarte algunas cosas que no hacen las crías —lo desafió Sofía seductoramente, pero él pareció inmune con su móvil hasta que se hartó y lo dejó en la mesa.

—Voy a ir a buscarme algo para beber —y así Sergio desapareció hacia la barra del bar sin cruzar más palabras con ellos.

—¿Qué le ocurre a este tío? —preguntó Sofía sorprendida porque su frase insinuante no hubiera tenido ni el más mínimo efecto.

—Es un poco seco —se justificó su amigo.

—¡Es un borde! —estalló Adri irritada por sus faltas de respeto.

—Sed amables, es un buen chico —pero ellas se lo miraron sin creerlo ni un poco.

—Yo tengo que irme ya, es tardísimo. Mañana tengo una audición y quiero acostarme temprano para estar radiante —y todos le desearon mucha “mierda” en su audición. Claro que Sofía no necesitaba descansar en absoluto, ella ya era normalmente bellísima, una mujer de metro ochenta, delgada por naturaleza, cabello corto y ojos grandes y expresivos. Era una mujer de armas tomar, segura, seductora y que siempre le gustaba tener la última palabra en todo. Por eso quizá ser actriz le sentaba como un guante, porque aunque ni ella misma se hubiera dado cuenta aún, poseía verdadero talento para ello.

Aprovechando que Sofía se iba, Adri se giró para despedirla con la mano y espió a Sergio a través del cristal del bar. Buen chico, se burló mientras lo veía tomar una copa de algo. Se le veía tan inalcanzable y solitario, sin ningún tipo de amabilidad hacia las personas.

—¿Cómo os va la universidad? —les preguntó Noel que ya había conseguido una cerveza.

—Que te lo cuente Pau, yo voy al baño —y Adriana los dejó solos para que pudieran conversar a solas.

—Bien —le contestó Paula sonriéndole nerviosa.

—¿No te parece aburrido?

—No, me gusta muchísimo.

—Seguro que sacas matrículas —Paula siempre había sido lista, más que eso, había sido una chica correcta que había hecho siempre lo que se esperaba de ella. Estudiar, sacar notas excelentes y llegar a la universidad con matrícula de honor.

—Eso no tiene nada de malo.

—No —se rio—.Pero es aburrido —y ella se desinfló porque siempre había sido tremendamente aburrida y previsible a sus ojos.

—¿Y tu trabajo?

—Como siempre, una maldita montaña rusa.

—Debe ser agotador.

—Para una estudiante de historia clásica, seguro —ese era el problema. Noel siempre la había visto como alguien poco atractiva, como si solo pudiera ser una rata de biblioteca.

—La historia clásica puede ser más emocionante de lo que te imaginas.

—Mi imaginación sí que puede ser emocionante —le contestó dando un descarado sorbo a su cerveza.

—Eres demasiado creído —le contestó ella con el corazón a punto de estallar. Sabía perfectamente que la imaginación de Noel podía ser la mar de emocionante solo que Paula esperaba que la aplicara alguna vez con ella.

—Y tú demasiado aburrida —automáticamente a ella se le borró la sonrisa de la cara. ¿Otra vez la llamaba aburrida?

—No creo que lo sea tanto.

—No importa la cantidad, uno es divertido o aburrido.

—Yo me considero divertida —y Noel se rio abiertamente porque no la creía en absoluto—.¡No te rías!

—Lo admito, a veces eres graciosa.

—Sí, claro —le contestó molesta.

—Venga, Pau, no te enfades —intentó animarla él con esa sonrisa tan suya. Por supuesto que ella no podía enfadarse con Noel cuando la llamaba cariñosamente con esa cara tan bella. ¡Eso le había ocurrido desde siempre! Noel podía meterse en toda clase de graves problemas pero con una de sus sonrisa siempre era capaz de librarse. Parecía un imán de la buena suerte, completamente carismático y dispuesto a hechizar al mundo entero.

—No me molesta. Te conozco demasiado —intentó sonar ella indiferente.

—Creo que no me conoces, nadie me conoce realmente —le contestó él muy serio.

—Bueno…yo quería decir que entiendo que lo decías en broma.

—Aaah, claro. Tienes razón —y Paula volvió a mirar hacia el mar incómoda—. Mi prima tarda demasiado, ¿qué estará haciendo?

—Creo que está hablando con Sergio —le pareció ver a Adri junto a Sergio a través del cristal.

—Y eso que le parecía un borde.

—A veces las primeras apariencias engañan.

—¿Tú crees? —le preguntó escéptico.

—Yo te parezco una aburrida y te aseguro que no lo soy.

—Y yo no te creo.

—¿Por qué eres tan cabezota? —le preguntó Paula irritada.

—Demuéstramelo.

—¿Eh?

—Demuéstrame que eres divertida, Pau.

Paula se lo miró asustada sin apartar sus ojos de los suyos. Sabía que Noel solo la estaba picando para hacerla rabiar, pero algo en aquel guante que le estaba lanzado la había despertado. Paula quería demostrarle que no era una aburrida sino una mujer excepcional. No solo era la amiga de su prima o la chiquilla que se había pasado toda su infancia colada por él, ella era mucho más.

—Acepto, te demostraré que las estudiantes de historia clásica también somos divertidas.

Ella levantó su copa y Noel chocó su botella de cerveza en señal de brindis. Ambos sellaron una peligrosa promesa, una que los expondría de tal forma que dejarían de ser unos completos desconocidos.

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Acerca de: Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

4 thoughts on “Desconocidos: capítulo 1- Mejor sin máscaras”

  1. vero dice:

    ainssss clover esto tiene una pinta!!! super omocionada nueva historia yuhuuuuuu.

  2. Clover dice:

    ¡Gracias vero! Yo tb estoy emocionada jajajaj A ver qué te parece . Muchos besos

  3. Hola Clover,
    Todavía no he leído La constelación perdida y ya me tientas con este nuevo título. 😉
    Besos

  4. Clover dice:

    ¡Hola! ¿Sabes que estás más que invitada para pasarte por aquí y leerte todo lo que te apetezca, verdad? ¡Qué ganas tengo que te leas la novela! Estos días han sido un poco caóticos (culpa mía), pero este fin de semana lo soluciono. ¡Muchos besos, gracias por tu visita y por comentarme! 😛

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