Conspiraciones ocultas: capítulo 18 – Lo he hecho

¡Hola! ¿Preparados para la cuenta atrás? Que nadie se ponga nervioso aún porque este no es el último capítulo de Conspiraciones ocultas (eso sí, la siguiente semana ya será la definitiva). Sinceramente creo que en mi otra vida fui una ninja o una psicópata (aún no tengo muy claro qué opción es la correcta), porque cada vez que me pongo a escribir este tipo de historias me doy cuenta que quiero escribir más, más y ¡MÁS! Sin más dilación os dejo ya con el capítulo, ojalá os deje con la inquietud de descubrir su FINAL. ¡Abrazos y a disfrutadlo! Gracias.


CONSPIRACIONES OCULTAS

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Capítulo- 18: Lo he hecho.

Tres míseras palabras le bastaron a Neeb para que toda su desesperación y frustración saliera a la superficie con tanta fuerza e ímpetu que nadie ni nada podía apaciguarlo.

Desde que había recibido esa pequeña nota de Gea: “Lo he hecho”, no había podido descubrir qué era lo que había hecho. Cada mañana se levantaba nervioso y leía los periódicos buscando algo, una señal o pista, pero nada, no encontraba absolutamente nada significante en ellos. Por los informes que le estaban ofreciendo sus hombres, los Sin Nombre seguían igual, sin bajas y sin complicaciones entonces, ¿a qué se refería Gea?

Él en un principio había creído para su espanto, que había tomado la mochila con esa bomba en su interior para hacerla estallar en su base, pero después de descubrir que se encontraba intacta aún después de tanto tiempo, estaba perdido. ¿Qué había hecho con esa bomba y a dónde se la había llevado? Esas eran demasiadas preguntas sin respuesta.

Gea no había ofrecido señales de vida, ni su paradero ni en qué condiciones se encontraba desde su partida. Aunque Neeb se negaba a creer como auténticas las malas ideas que lo reconcomían por dentro, se sentía cada vez más y más perdido, y ya ni sabía qué era cierto. A lo mejor al final ella había tenido todo la bendita razón del mundo y en el fondo, no se comprendían en absoluto.

Los días transcurrieron sin rastro, sin novedades ni noticias buenas o malas. Quizá eso para cualquier otro hubieran resultado ser excelentes noticias, pero para Neeb, la marcha de Gea sin una despedida en condiciones le había resultado insoportable. Él había intentado recordar insistentemente cada mínimo detalle del día que la había contemplado por última vez tumbado en esa cama sin poder moverse completamente seguro que iba a morir y que la iba a perder para siempre. Lo recordaba todo, o al menos lo poco que había sido consciente para recordar, su calidez, su mano apretando la suya, ese beso caliente en sus fríos labios y esos susurros en su oreja.

Para su sorpresa, Neeb había sido capaz de despertarse de ese sueño que había creído eterno, y el destino le había ofrecido una baza más para seguir jugando en su vida, una en la que Gea no estaba invitada.

—Neeb —lo distrajo James mientras levantaba unas pesadas pesas.

—¿Qué ocurre?

—Hay nuevas noticias —y por el rostro de su amigo supo que no eran precisamente “buenas” noticias—.Tranquilo, no es lo que piensas —lo tranquilizó James al ver que se le había resbalado la pesa al suelo—.Mira.

James le tendió un periódico que Neeb empezó a leer mientras se secaba el sudor de su frente. Unas letras en la portada le recordaron la críptica nota de Gea “ESCÁNDALO: Desmantelada la mayor organización criminal conectada al Gobierno” . Neeb no necesitó seguir leyendo. ¡Imposible! Realmente lo había hecho, sonrió ante ese papel arrugado asombrado porque Gea lo había hecho y no tenía ni idea de cómo.

—Al final resultó no ser tan inútil —lo intentó consolar James con una sonrisa.

—No puedo creérmelo. ¿Cómo?

—Ella tenía sus métodos pero también encontró algo de ayuda.

—¿Ayuda? —lo miró furioso.

—Ella me prohibió contártelo.

—¿¡Qué!? —exclamó tirando el periódico al suelo—.¡No me jodas! ¿Has hablado con ella? ¿Dónde está?

—No lo sé, no tengo ni idea.

—¡James! —le gritó con tanta furia que su amigo empezó a apartarse.

—Hablamos por mensajes encriptados, nunca pude descubrir su paradero. Me dejó claro desde el principio que si te contaba algo dejaría de contactarme.

—Deberías habérmelo dicho —masculló Neeb furioso mirando la pared—.¡Mierda!

—Ella lo quería así, no podía negarme. Gea estaba decidida a colaborar con nosotros para exponerlos. Tú mismo me hablaste de nuevas formas. Lo hemos logrado —le dijo su amigo recogiendo el periódico para enseñárselo—.Y con los métodos correctos.

Cierto, lo habían logrado, de una manera pacífica y tal como siempre debería haber sido, sin violencia ni odio, sino con la verdad más absoluta. Habían sacado a la superficie la gran corrupción del sistema y ahora por fin, serian juzgados por ello. Cada uno de los responsables debería responsabilizarse por sus malas decisiones y así, darían por finalizado ese vergonzoso y macabro espectáculo sin sentido que había empezado hacía demasiados años atrás.

Aunque Neeb tampoco era un iluso, sabía que a esas alturas el perdón sería difícil o imposible, quizá para algunos miembros de su organización con un corazón mejor que el suyo serían capaces de entregarlo, pero él ya nunca podría otorgárselo. Tampoco lo necesitaba, se conformaría con eso, con haber tomado la decisión correcta por una vez en su vida y haber conservado así algo de la poca humanidad que le quedaba. Porque eso era cierto, por más que hubiera terminado matando a esos cabrones jamás hubiera podido librarse de la culpa. La culpa por acarrear muchas muertes a sus espaldas y la culpa por haber llevado a su gente por senderos teñidos de violencia. Pero ahora, esa portada del periódico le ofrecía millones de opciones y oportunidades al mundo y a su gente. En un mundo no perfecto ni completamente bueno, pero sí algo mejor. Eso es lo que había deseado siempre Neeb desde el día que se había unido por error y equivocación a los Sin Nombre, mejorar un poquito el mundo aunque resultara iluso. Al final lo había logrado Gea con la ayuda de su organización sin apenas enterarse, esa sí que había sido una verdadera revelación. Neeb se rio por esa especie de broma.

—¿Por qué te ríes?

—Porque al final he resultado ser un inútil.

—¿Qué dices? Tú has sido nuestro pilar, me salvaste a mí y a todos.

—Creo que solo he tomado malas decisiones a lo largo de mi vida.

—Tú decidiste no matar a Gea y la trajiste aquí.

—Tienes razón, quitarle esa pistola de sus manos fue lo único verdaderamente útil que he hecho. ¿Por qué no lo vi antes? Esa ha sido siempre la forma, sin armas —James le pasó una mano a través del hombro.

—Tranquilo, yo he cometido muchos más errores que tú.

—Sabía que recuperarías tu corazón de nuevo, James —le dijo Neeb abatido.

Ahora que Neeb había perdido su razón de ser, no sabía qué haría con su despreciable vida. Su amigo parecía sentirse exactamente igual por la manera en que lo miraba perdido y lo abrazó entre lágrimas. Ambos se quedaron así apoyándose por lo mucho que ambos habían perdido en esa encarnizada guerra.

—Gracias de todo corazón, amigo —Neeb no logró contestarle, las palabras se le habían atragantado en la garganta y solo pudo seguir abrazándole mientras se lamentaba por todo lo que había sufrido ese hombre a lo largo de su vida. Menuda vida más injusta para alguien tan noble, James no se merecía en absoluto todo aquello, y se alegraba que al final hubiera encontrado un poco de consuelo en sus actos—.Tú también te mereces ser feliz —pero esa última frase quedó suspendida en el aire y Neeb no logró creérsela. Él no se lo merecía, nunca se lo había merecido porque siempre había tomado las peores decisiones posibles.

Era una noche fresca de otoño y Neeb se encontraba apoyado contra el muro de un antiguo edificio mientras observaba las luces de un coche deportivo acercarse. Sonrió al reconocer ese deportivo oscuro y por la anticipación, al final habían logrado reencontrarse.

—Hola —lo saludó una voz femenina antes que él lograse diferenciar su rostro entre las sombras.

—Te estaba esperando —le contestó él intentando captar cada uno de sus movimientos mientras bajaba de su flamante deportivo. Seguía siendo tan guapa y seductora como siempre, llevaba un ceñido vestido corto que él deseó arrancárselo mientras se preguntaba si alguna vez cesaría ese descontrol que ella provocaba en él.

Gea cerró la puerta de su coche con rapidez y se acercó subida en sus tacones de aguja hasta donde se encontraba Neeb.

—¿La espera a merecido la pena? —le preguntó ella con descaro rodeando su cuello con sus brazos. A él sus manos le parecieron heladas pero se imaginó que sería por culpa del tiempo.

—Creo que …—le contestó él con chulería mientras observaba su generoso escote. ¡Ohh sí, claro que ha merecido la pena! Y entonces ella empezó a reírse con un musical sonido tan agradable que él deseó besarla al instante. Neeb se acercó a ella que aún lo rodeaba por el cuello pero no logró besarla. Desconcertado miró a su alrededor, ella se había esfumado, Gea había desaparecido de su alcance.

—¿¡Gea!? —la llamó a través de esa solitaria calle sin rastro alguno de ella ni de su deportivo. ¿Qué demonios? —.¡Gea! ¡Gea!

Neeb despertó empapado en sudor y frustrado porque cada noche se le repetía esa maldita pesadilla sin ser capaz de besarla. Cada noche lo mismo, Gea tan lejana, fría y perfecta que lo asustaba. Así siempre había sido su Gea, una mujer tan fuerte y decidida, que había llevado a cabo todo lo que se había propuesto. ¿Y él? Nada, no había sido capaz de cumplir con nada.

Hacía meses que su organización se había disuelto en el más absoluto silencio y ahora, ya no le quedaba nada. Aunque todos le habían insistido para que siguiera trabajando a las sombras para mejorar un poco más el mundo, para él ya se habían terminado esos sueños imposibles y ya no le quedaba más voluntad para soñar. Ahora deberían ser otros los que lucharan por ellos, otros con visiones más optimistas y menos oscuras, que estuvieran dispuestos a enseñarles a los más pesimistas como él. Entre ellos sin duda se encontraría Gea, aunque no sabía nada de ella ni ella había deseado contactarlo, sabía que allí donde estuviera estaría luchando para mejorar un poco más el mundo. Porque así era la mujer de la que estaba perdidamente enamorado, alguien capaz de sacrificarlo todo para mejorarlo un poco.

Gea conducía como una loca a través de una oscura calle de la ciudad, aceleraba su deportivo nerviosa mientras notaba el corazón vibrante por la anticipación. Esa noche al final lo encontraría, lo vería de nuevo, al hombre que desde el principio la había dejado sin habla aunque hubieran sido enemigos.

¿Enemigo? Pensó sin gracia mientras cambiaba de marcha, Neeb había sido de todo para ella pero jamás lo había llegado a odiar. Era imposible odiarlo, a un hombre con semejantes ojos fieros y autodeterminación, a alguien que parecía controlar lo imposible y hacer siempre lo correcto. Ella lo había admirado nada más conocerlo aunque hubiera intentado negarlo, y había terminado hechizada por él al aceptar ese cuenco de arroz.

Ahora ese pasado a Gea le parecía eso, lejano y muerto, e incluso a veces, le parecía que esa nunca había sido realmente su vida. Quizá era porque en ese momento Gea había sido otra, una manipulada por gente sin escrúpulos y engañada por los Sin Nombre. La nueva Gea era libre, más libre que nunca y más cercana a la verdad sin vendas. Gracia a Neeb había descubierto las mentiras y las manipulaciones, pero también había encontrado la autenticidad. Cada una de las personas atormentadas que se encontraban en la base de los Daga Afilada le habían contado su historia, sus dolores reales y auténticos, y no vagos principios sin fondo. Por eso, guardaba tanto agradecimiento hacia ellos y especialmente a él. Neeb la había salvado del pozo de los Sin Nombre e incluso de su propio pozo suicida. ¿Y ahora? Ahora le tocaría correr a buscarlo. Aceleró el coche todo lo que pudo hasta llegar al sitio exacto de su encuentro, frenó su deportivo y salió disparada de él, ansiaba tanto verlo, tocarlo y besarlo.

—¡Neeb! —lo llamó ella ansiosa mientras su hombre se acercaba a ella.

—Estoy aquí —le contestó él abrazándola con una sonrisa. Ella lo contempló asombrada apartándole un mechón del rostro sin creerlo.

—Te he echado de menos.

—Shhh—le susurró Neeb colocándole un dedo entre sus labios—.Tranquila.

—Prométeme que no vas a irte de nuevo.

—¿Irme? —le preguntó él con una sonrisa angelical—.Voy a —sus intenciones quedaron suspendidas en el aire mientras Gea se acercaba desesperadamente para besarlo, pero entonces él desapareció, literalmente había desaparecido ante su atenta mirada.

—¿Neeb? —lo buscó histérica entre la oscuridad sin encontrarlo—¡Mentiroso! —gritó frustrada al vacío.

Gea despertó por la mañana con un tremendo dolor de cabeza, llevaba semanas durmiendo fatal y eso solo había hecho nada más que empeorar desde que había terminado su misión. Ella había creído que después de terminar ese peligroso trabajo que casi le había costado la vida, se terminarían sus preocupaciones, pero parecía que la falta de estrés no era el causante de su insomnio, y que el único y exclusivo causante de sus problemas con el sueño tenía un nombre propio: Neeb.

Desde que lo había dejado en esa sala de quirófano había desearlo verlo, quería tanto notarlo, estar con él, acariciar ese rostro tan masculino y sentir sus abrazos. Solo él había podido tranquilizarla y consolarla de su lamentable vida, pero ahora que se había esfumado de su vida notaba un gran vacío.

A Gea ya no le quedaba nada, ni sus peligrosas misiones, ni sus antiguos compañeros ni Neeb. Tampoco se lamentaba, su precio era poco comparado con el resultado de su éxito, pues habían logrado sacar a la luz a todos esos culpables a un coste casi nulo.

Para todos ese era un motivo de alegría, al final se había demostrado que los buenos eran verdaderamente los peores, y que aquellos acusados de malos, quizá sencillamente estaban desesperados. Que ella ahora se hubiera quedado sola era lo menos importante si había logrado salvar muchas vidas y además, estaba muy cansada. Cansada de tener que encargarse del mundo y de salvarlo cuando ella se sentía muy perdida y sin salvación.

En realidad nunca se había considerado valiente, siempre había corrido en la dirección más temeraria porque no había tenido otra opción. Sin opciones es fácil no equivocarse, no existen juicios ni capacidades, solo un afán por sobrevivir por encima de todo. Por eso había decidido llevar a cabo la misión de Neeb, porque sabía que él terminaría muerto si no lo detenía. Había querido demostrarle ella misma ese otro camino del que le hablaba. El periódico a su lado le demostraba que ahora era una realidad, los Daga Afilada, todos ellos y gracias a su colaboración, lo habían logrado. Aunque James la había felicitado por su éxito ella no lo había sentido como suyo, en realidad ese era el premio para todos ellos, empezando por Neeb. Los Daga Afilada habían sido los que habían luchado encarecidamente por unos principio y al final, habían prevalecido. Gea sencillamente se había limitado a enseñarles un camino con menos odio y sangre, un camino que egoístamente había querido vivir con Neeb. Deseaba tanto esa vida para ellos, una sin armas, sin pasado, como dos personas completamente nuevas, pero eso era impensable, y ambos tendrían que cargar para siempre con el peso de sus crímenes.

El teléfono móvil de Gea sonó mientras se duchaba y observó la pantalla empañada por el vaho.

Necesitamos hablar, James.

¿Hablar? Se preguntó sin comprenderlo, nunca habían sido capaces hacerlo, y ahora que todo los que les unía había terminado, no entendía qué querría. Mientras se frotaba el champú por la cabeza se sorprendió por no haberse dado cuenta antes, claro que aún los unía algo. Rápidamente se lavó sus manos cubiertas de jabón para contestarle.

Dime día y hora, Gea.

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Acerca de: Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

2 thoughts on “Conspiraciones ocultas: capítulo 18 – Lo he hecho”

  1. Fátima dice:

    Hola. Te he nominado al premio BLACK WOLF BLOGGER AWARD en mi blog, espero que puedas y te animes a participar. Dejo el enlace para que puedas verlo en mi blog.

    Un abrazo guapa ^^

    http://librosrecomendados132.blogspot.com.es/2015/06/premio-black-wolf-blogger-award.html

  2. Clover dice:

    Uooo…qué ilusión Fátima :D, ahora mismo lo miro. Sabes que siempre me animo porque me encantan estas cosas (soy como una niña jajaja). ¡Gracias por pensar en mí! Otro abrazo para ti MUY grande

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