Conspiraciones ocultas: capítulo 13 – Cuidado con lo que dices

¡Hola un día más! Después del caos que he sufrido estas últimas semanas, entre el final de El lienzo y La constelación perdida (la encontraréis en Amazon), os tengo que confesar que he caído en una especie de vacío existencial. Supongo que después de descargar todo lo que llevaba dentro me he quedado en un trance bastante raro. ¡Pero ya se me ha pasado! Y hay que recargarse las pilas rápido con nuevo capítulo de Conspiraciones ocultas. Tengo que confesaros que tuve que releerme los últimos capítulos porque ya apenas era capaz de recordar hacía dónde pretendía ir (si es que alguna vez intenté ir en alguna dirección jajaja). Sin más os dejo con mis explosivos, sexys y aventureros Dafne y Neeb. ¡A leer! Cuidaros mucho hasta el domingo. Besos.


CONSPIRACIONES OCULTAS

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Capítulo- 13: Cuidado con lo que dices.

Gea llevaba tan solo cinco minutos encerrada en su habitación cuando alguien llamó a su puerta. Y aunque se mantuvo quieta y en silencio deseando que quien fuera la dejara en paz, ese no sería su día de suerte.

—¡Sé que estás dentro! —escuchó que Neeb le gritaba a través de la puerta, y ella decidió abrir porque conocía lo suficiente de ese hombre como para saber que no se daría por vencido.

—Hola —lo saludó Neeb cargado de preocupación—.Te traigo la cena —y le entregó su sándwich vegetal.

—No tengo hambre —le contestó Gea intentando cerrarle la puerta.

—¡Espera! —y Neeb empujó la puerta con fuerza—.Me gustaría hablar contigo —le contestó con una mezcla de exigencia y súplica. Por supuesto, ella lo dejó entrar resignada no porque quisiera hablar con él pues en ese preciso momento se sentía tan dolida con todos que necesitaba estar sola, sino porque algo en sus ojos castaños le hablaba de una determinación estoica.

—Me gustaría disculparme contigo —y ella lo observó sorprendida mientras se explicaba—.Todo este tiempo te hemos tratado como una amenaza.

—Quizá James no está tan equivocado —era cierto, quizá en el fondo era una traidora. Aunque no deseara matarlos, tampoco podía decir que los quisiera proteger y después estaba su encierro allí abajo. Solo recordarlo … ¿realmente no deseaba matarlos?

—¿A caso eso importa? Te secuestramos y te hicimos vivir una pesadilla aquí abajo, tampoco podía esperar…

—¿Qué me acostara contigo? —él la miró indeciso y se colocó un mechón de su largo cabello tras la oreja.

—Lo que quería decir es que tampoco debería esperar que quisieras estar aquí. Tienes motivos para odiarnos más de los que nosotros tenemos para hacerlo.

—¡Vaya! Eso sueno desconcertante.

—Perdóname —le contestó Neeb sin saber muy bien qué decirle. A él nunca se le habían dado demasiado bien tratar estos temas.

—No voy a perdonarte, ni a ti ni a la organización —entonces lo suyo realmente había llegado a un callejón sin salida y a una final definitivo. Gea se acercó a Neeb y lo miró muy seria—.Ambos éramos otros para aquél entonces y volveríamos a hacer lo mismo en esa situación. Sin eso, tú y yo no somos nada, somos meros artífices de este gran engaño y ambos debemos interpretar nuestro papel hasta el final.

—Dicho así parecemos idiotas —ella se rió por su humor negro.

—¿A caso te considerabas inteligente? —y esta vez el que se rió fue Neeb. A ella le gustaba verlo de esa forma, tenerlo tan auténtico e informal en su propia habitación le demostraba que eran más que unos artífices y que quizá, solo quizás, detrás de su complicada situación se escondía una oportunidad para lo suyo.

—Tienes razón, pero en mi defensa te confesaré que soy un estúpido feliz.

—¡Deja de bromear!

—No bromeo.

—Lo que dices no tiene ningún sentido.

—Pero ahora formas parte de los Daga Afilada y estarás aquí para siempre.

—¿Para siempre? —lo provocó ella con un brillo audaz en su mirada.

—Creo que aún no lo entiendes —le contestó Neeb con un tono confiado—.Esto ya no se trata de poder sino de querer hacerlo.

—Pero…

—Tsch…silencio —Neeb le colocó un dedo encima los labios —.A veces hablas demasiado.

—¡Demasiado! —le contestó ella molesta apartando su dedo de un manotazo.

—Ahora me apetece más hacer otras cosas que implican poca conversación —le replicó mientras se quitaba su camiseta.

—¡Dios! Siempre eres tan…—pero ella se quedó muda ante la visión de ese escultural torso que últimamente no dejaba de martirizarla en sueños.

—Te lo he dicho, hablas demasiado—y él se lanzó hacia ella como si fuera un animalillo indefenso para silenciarla.

A la mañana siguiente Gea despertó al lado de Neeb mientras éste no dejaba de observarla con una mezcla de intensidad y cariño. Esos sentimientos la hicieron sentir incómoda y rápidamente intentó ignorarlos. Hacía tanto que se había negado cualquier tipo de calidez que todo lo que Neeb le estaba despertando era sencillamente…aterrador.

—Buenos días —la saludó ese hombre de ojos color chocolate con voz ronca—.¿Vamos a desayunar?

—Claro.

Pero esa mañana Gea no logró desayunar demasiado, se sentía un tanto inquieta y fuera de lugar con todas esas repentinas atenciones de Neeb. Nunca antes había sido tratada de esa forma y él, parecía como hipnotizado.

—Después tengo una reunión pero podemos vernos para comer.

—No me importa comer sola —Neeb dejó su café en la mesa y le contestó muy serio.

—Pero yo estoy contigo —y a ella esa sobreprotección empezó a alarmarla.

—Seguro que tienes mucho trabajo pendiente, ¿no?

—Claro, pero también me merezco una pausa para comer —sospechosos, Neeb estaba demasiado…¿Cómo expresarlo? En definitiva estaba demasiado de todo.

—¿Crees que voy a abandonarte? —le soltó ella y por su reacción supo que acababa de dar en el clavo.

—¡Diablos! —exclamó él al atragantarse con su café mientras Gea le tendía una servilleta para que se limpiara.

—No voy a irme, no al menos de momento.

—De momento —murmuró él con un suspiro y sin decirle nada más se levantó para acudir a la primera reunión del día.

Sin duda Gea no se sentiría cómoda en la base de un día para otro, eso era algo que Neeb sabía a la perfección pero no por ello dejaba de molestarle. Borrar su espantoso inicio le costaría más que una simple noche de sexo y un desayuno compartido pero a veces, ella le resultaba sencillamente ilegible. Él siempre había sido un hombre de principios con las ideas muy claras, pero con Gea últimamente dudaba ante todo.

¿A caso la estaría consintiendo? Los demás se mostraban demasiado susceptibles a su alrededor pero él no podía olvidar por todo lo que había sufrido. Siendo sincero, no había sufrido más de lo que lo había hecho su gente, pero que fuera Gea simplemente despertaba en él un sentimiento extraño. No le gustaba ese pánico que había visto en ella nada más encontrarse con Alf, ni esa forma casi inconsciente que tenía de apartarse de todos como si en cualquier momento necesitase huir. Gea ahora formaba parte de los Daga Afilada, le gustase o no ese ahora era su lugar, un lugar que sabía que le costaría horrores encajar.

—¡Neeb! —lo llamó una voz familiar.

—James, dime.

—Tenemos problemas —y por la forma de pronunciarlo sabía que eso significaba verdaderos problemas—.Mira, son de él —su compañero le entregó unos documentos y Neeb no necesitó preguntar quién demonios era “él”. Por supuesto era el innombrable, el origen de toda su amargura y el creador de los Daga Afilada, en definitiva era el ex jefe de Gea.

—¡Mierda! —masculló él para sí mismo.

—Te dije que era un problema, no sé por qué no dejaste que se suicidara —nada más pronunciar esas palabras Neeb se enfureció tanto que cogió a James por la camisa hasta arrancarle los primeros botones. Lo empujó con fuerza y lo mantuvo en el aire suspendido. Apenas fue consiente de lo que le estaba haciendo hasta que vio a su amigo con el rostro rojo ahogándose y lo soltó.

—No vuelvas a repetirlo —le dijo entregándole esos dichosos papeles que deseaba quemar—.Y ni se te ocurra decírselo a ella —le contestó perdiéndose por el pasillo.

James se quedó recostado contra la pared intentando recuperar el aliento sin poder creérselo. Neeb estaba…¡no podía ser cierto! Se acurrucó contra la pared y observó esos papeles de nuevo. Su amigo no podía estar enamorado de ella, no cuando Gea moriría muy pronto en manos de los Sin Nombre. Algo que habían descubierto desde que estaban allí abajo era que los Sin Nombre nunca dejaban la cosas a medias y Gea era definitivamente un tema inconcluso.


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Acerca de: Clover

Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

3 Comments

  1. vero 29/04/2015
  2. Clover Clover 29/04/2015
  3. vero 29/04/2015

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