Conspiraciones ocultas: capítulo 10 – Necesito adrenalina.

Hola, hoy el título debería ser Conspiraciones expuestas o Pasiones desveladas (creo que ese título le quedaría mejor). No os voy a desvelar nada más del capítulo porque sería una lástima pero me encuentro dando palmas ante la pantalla de mi ordenador XD. Hace un par de días publiqué un post random sobre desvaríos varios (advertencia: no es un relato romántico) por si os apetece “otro” tipo de lectura. ¡A cuidaros preciosos!


CONSPIRACIONES OCULTAS

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Capítulo- 10: Necesito adrenalina.

—¿Estás segura? —le preguntó Neeb mientras se terminaba de cerrar la chaqueta.

—Te he dicho que sí, ya va siendo hora que vuelva a la acción.

Él pareció insatisfecho pero imitó a Gea cerrándose su cazadora. De hecho, ella no estaba para nada segura pero en eso consistía su trabajo, en una inseguridad soportable. A su edad, ya no era ninguna novata y además, estaba prácticamente segura que el trabajo con los Daga Afilada se parecería peligrosamente al de los Sin Nombre.

La misión de esa noche era sencilla, debería colarse en unos grandes almacenes de una organización clandestina para piratear su sistema y hacerse con su disco duro. James les había explicado que el trabajo sería pan comido pues solo precisaban de una persona menuda y ágil que se colara por su entrada subterránea. A partir de allí, Gea debería limitarse a seguir las órdenes y el mapa que le habían ofrecido.

Para ella eso no era algo anormal, no era la primera vez que se colaba físicamente en algún edificio para “tomar” algo prestado. Pero ahora sería distinto porque por primera vez lo haría bajo el nombre de los Daga Afilada. En su situación, conocía perfectamente las consecuencias de sus actos y qué le haría su ex organización si llegaban a descubrirla. Eso no me asusta, les contestó con confianza, si había tomado una decisión seguiría con ella hasta el final.

Mientras se encontraba en el deportivo de Neeb para llegar a los grandes almacenes éste no dejó de repetirle sus órdenes.

—Recuerda dejar el sistema abierto y no te olvides de colocar la araña—así le llamaban comúnmente al sistema de antirastreo informático.

—Lo sé, ¿recuerdas que yo ya he hecho esto antes?

—Pero esta vez eres mi responsabilidad —le dijo Neeb muy serio.

—No os fallaré —le contestó ella para que lo entendiese. Gea podría ser muchas cosas pero una vez daba su palabra la respetaría hasta el final.

—Más te vale —le dijo él con una media sonrisa muy atractiva.

—Si no te conociera creería que estás preocupado —Neeb se pasó una mano a través de sus larga melena castaña y titubeó un poco.

—Si no me conocieras —se limitó a decirle antes que llegaran al sitio de su misión—.Es ese edificio de la esquina.

—Lo veo —le dijo Gea mientras recogía su pequeña mochila negra y se cerraba su cazadora.

—Recuerda salir ante cualquier muestra de peligro y no dudes en contactarme si lo necesitas. Te estaré esperando en la otra calle —Gea asintió y salió del coche.

Justo en ese momento empezó a llover y se cubrió un poco con las manos.

—¡Gea!—la llamó él desde el coche—.Ni se te ocurra escapar —pero esa frase no le sonó a amenaza, más bien a un deseo de él para que regresara con vida. Ella le sonrió y salió a la carrera hacia la alcantarilla calle abajo.

Todo en su plan iba estupendamente bien, no le costó más de unos minutos localizar la entrada del almacén y a esas alturas ya se había colado con éxito. Para su fortuna, logró desconectar todas las alarmas de seguridad sin problemas y James, estaba trabajando en el sistema informático para desactivar las cámaras y no llamar la atención. Lo único que parecía resistírseles un poco era el dichoso disco duro, poseía una capa extra de seguridad así que en caso que ella lo desenchufara haría saltar la alarma.

—Espera, dame un minuto —le decía James a través del manos libres.

—Intento esperar, James, pero eso es difícil —llevaba más del doble del tiempo que debería allí dentro. Ella sabía que cada segundo que pasara en el almacén sería un riesgo y una amenaza para los suyos.

—Casi lo tengo —le decía él mientras lo escuchaba teclear sin cesar.

En ese momento a Gea le pareció escuchar algo y se quitó uno de los auriculares.

—Mierda —murmuró.

—¿Qué pasa? —preguntó James aunque ella se había quedado en silencio.

Alguien acababa de entrar en el almacén y se aceraba a paso rápido. Gea se equipó su mochila en el más absoluto silencio y respiró, tranquilízate.

—¡Ya estoy! ¿Me escuchas? Ya está —le gritó James a través del auricular y ella se limitó a apagarlo. Arrancó rápidamente el disco duro y salió disparada del estudio hacia el pasillo.

Desde allí sabía que ese sería el peor tramo de todos pues era el único camino de salida hacia el exterior. Gea agudizó su oído y esperó agazapada contra el suelo mientras cargaba una pistola con silenciador. Hoy no, rezó para sí misma, odiaba cuando tenía que dispararle a alguien.

Desde la esquina observó el pasillo y se alegró al comprobar que se encontraba despejado, entonces empezó a andar con el arma apuntando hacia la salida. Su corazón se desbocó un poco al ser consciente que en caso que se cruzara con alguien debería dispararle. De hecho, sabía perfectamente que lo haría pero no deseaba en absoluto cargar con una muerte más en su consciencia. Un poco más, se decía a sí misma para conservar el pulso y la calma. Avanzó hasta el final del pasillo escuchando unos pasos cada vez más cercanos y se metió en la habitación de la derecha.

—¿Hay alguien allí? —preguntó una intensa voz masculina. Gea se guardó su arma en el pantalón y salió disparada hacia la salida corriendo todo lo que pudo. Se alegró al encontrar la plancha de hierro aún abierta y se deslizó a través de ella. Una vez pasó al otro lado la movió con un sofisticado sistema de pinzas intentando hacer el menor ruido posible.

Cuando terminó de cerrarla al fin, se dio cuenta que había estado aguantando la respiración así que empezó a expulsar de forma irregular el aire de sus pulmones sin saber muy bien si era a causa de la carrera o el miedo.

Gea no logró andar ni un paso en medio de esa oscura alcantarilla cuando escuchó un leve sonido y que alguien le tapaba la boca con fuerza. El hombre poseía una mano fuerte y rugosa, y olía a una colonia muy masculina mezclada con humedad.

—¿Qué estabas haciendo? —le preguntó Neeb aún tapándole la boca. Ella quiso contestarle que si no le quitaba la mano no podría hablarle pero antes que pudiera replicarle él se acercó a ella para besarla.

La empujó salvajemente contra la pared de esa oscura y sucia alcantarilla y la besó apasionadamente con su lengua. Ella notó a Neeb mojado por la lluvia y su cabello no dejó de empaparle el rostro. Gea tocó su lengua como si con cada roce pudiera removerla por dentro.

—Neeb —le susurró ella mientras él le estaba desabrochado su chaqueta.

—No me llames así—le dijo en un ronco susurro—.Me vuelve loco —le contestó mientras tiraba de su camiseta para dejarle expuestos sus pechos. Él empezó a lamerlos y a saborearlos sin preámbulos y a Gea le agradó ese descaro tan suyo. Ella entonces aprovechó para tocar su espeso y largo cabello, y acariciarle sus hombros. Se notaba tan fuerte y en tensión que deseo poder observarlo a plena luz del sol. Jadeó cada vez que él lamió sus pezones tirando levemente de ellos y se gratificó al notar la respiración de Neeb descompasada—.No puedo más —le susurró él mientras tiraba con fuerza de sus pantalones.

Por suerte en ese momento ella logró tomar a tiempo su arma y la descargó hábilmente. Estaban locos, pensó, si iba a dejarse poseer por él en esa oscura y mugrienta alcantarilla. Pero eso es precisamente lo que ocurrió, una completa locura. Neeb se bajó los pantalones y levantó a Gea para colocarla contra su cuerpo y ella se limitó a abrazarlo con sus piernas. Notó sus musculados brazos mientras la sujetaba con fuerza y la forma casi desesperada de sus movimientos. La sensación a Gea al rodearlo le gustó y entonces, se dejó llevar llenándose de Neeb.

—Gea —fue lo último que escuchó ella antes de perderse entre múltiples sensaciones.

Estaban locos, se rio ella mientras no dejaban de besarse y poseerse con fuerza. ¿Cómo podían estar practicando sexo bajo la base enemiga? Pero eso solo logró excitarla aún más, y volvió a soltar un jadeo de satisfacción y placer que Neeb le correspondió.

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Acerca de: Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

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