La fascinación de un hombre: capítulo 7 – Bailar con la mirada

Buenas, después de una semana algo tormentosa (he estado un poco malita X_x) retomo La fascinación de un hombre. El viernes me apetecía tanto escribir un nuevo capítulo de esta historia que aquí os la traigo. Si os acordáis, uno de mis propósitos del 2015 es terminar todas las historias que tengo pendientes y os prometo que lucharé fervientemente para cumplirlo. Pasad un feliz domingo y vigilad con el frío. Abrazos.


LA FASCINACIÓN DE UN HOMBRE

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Capítulo- 7: Bailar con la mirada.

¿Por qué? Se preguntaba Juliet desde el sillón de ese elegante salón mientras observaba a Sebastian. Un Sebastian demasiado amigable y cercano con todas las damas de ese baile. Lo contemplaba en silencio y con rabia, preguntándose por qué había resultado ser tan estúpida y se había dejado fascinar por ese hombre. Esa noche, desde que se había encontrado en el baile, no había podido dejar de espiarlo. Estaba tan guapo con su elegantísimo traje oscuro y se había peinado minuciosamente su cabello castaño casi rubio aunque unas ondas incontrolables se negaban a permanecer en su sitio. En realidad a ella no le importó, con ese aire desafiante se le veía aún más atractivo, así se parecía mucho más al Sebastian que ella realmente había conocido y no al que falsamente aparentaba querer ser en el salón.

Para su propio tormento, Juliet se había pasado esa noche viendo como Sebastian sonreía a todas las jovencitas ansiosas por casarse con un futuro conde y eso a ella la encendió, él era un hombre inteligente y perspicaz, entonces, ¿por qué demonios las seguía agasajando con cumplidos vacíos? Irritada, se levantó de su silla y fue a servirse una copa.

–Perdone –la saludó un noble que parecía demasiado viejo para ella—.¿Le gustaría permitirme el próximo baile?

—Lo siento, pero estoy algo cansada —y era cierto, estaba cansada de ver a ese pavo real pavonearse de semejante manera ante todas las jovencitas del salón.

—Por supuesto —pareció aceptar resignado.

—Prima, no deberías rechazar así a los hombres.

—Eduard, me has asustado —le sonrió.

—¿Un baile? —y Eduard le tendió su mano la cual ella aceptó encantada. En ese momento se sintió un poco culpable por haber rechazado hacía solo un momento aquél noble anciano, pero con el único que le apetecería bailar esa noche solo sería su primo.

Ambos empezaron a bailar en medio de ese salón junto al resto de invitados. A esas alturas, la pista de baile se encontraba inundada por vestidos de gala y abombadas faldas, pero Juliet esa noche no logró encontrar diversión alguna en su baile. Incluso aunque Eduard fuera un excelente bailarín desde siempre y bailar con él constituyera un gratificante placer.

–Yo sé qué te ocurre –le dijo él siguiendo el baile.

–No me ocurre nada.

–Como quieras, pero sé quién es el culpable –ella se mantuvo callada y realizó el giro que en ese momento tocaba hasta que Eduard volvió a acercarse a ella y se tomaron de las manos de nuevo –.Sebastian –le susurró en su oído y ella a punto estuvo de perder el ritmo y caerse al suelo. Para su tortura, su primo se rio de ella y siguió danzando como si nada. En ese momento de vergüenza notó como su rostro le hervía, ¿así de obvia era?

–Voy a ir a sentarme –le contestó ella al finalizar el baile.

–Vamos –le dijo él tomándola de la mano. Ella había esperado sentarse de nuevo en esas sillas junto al resto de damas, pero para su sorpresa su primo se la llevó a uno de los balcones del gran salón.

–Creo que no deberíamos salir.

–Y yo creo que antes eras más divertida –y entonces recordó todas las veces que ambos se habían pasado de pequeños haciendo travesuras.

–Tienes razón, al final me he convertido en una solterona amargada.

–Yo no veo a ninguna solterona por aquí.

–Venga ya, conoces perfectamente los rumores que circulan por Londres.

–Juliet, podrías tener a cualquier hombre –le dijo Eduard mirándola muy serio. Pero ella no lo creyó, no podía tener a cualquier hombre porque el hombre que ella quería…¡Basta! Se reprochó a sí misma, ese hombre ya no le importaba en absoluto–.Acércate aquí, hay una luna preciosa –ella se acercó a su primo y levantó la vista para observar el cielo. Tenía razón, esa noche la luna estaba preciosa, tan redonda y brillante que a una la hacía sentir insignificante. Ambos contemplaron esa belleza hasta que Juliet fue consciente que Eduard la contemplaba a ella.

—¿Qué ocurre? —le preguntó ella a Eduard que no dejaba de observarla con sus ojos color café. Él se pasó una mano por su corto cabello negro y le susurró.

—Lo siento –antes que Juliet pudiera empujarlo su primo la agarró posesivamente por los hombros y se la acercó para besarla. Ella no pudo reaccionar ni apartarlo pues la sujetaba con tanta fuerza que solo pudo corresponderle. En el pasado, Juliet recordaba a su primo débil y lloroso, no al hombre seductor y posesivo que en ese instante la apresaba. Él siguió besándola sin permitir que ella pudiera apartarse y aunque Juliet luchaba con todas sus fuerzas para impedírselo, le resultó inútil.

Ese beso para Juliet fue tan distinto que no pudo evitar compararlo con los besos de Sebastian. Fue un beso sin pasión ni sentimiento, para ella su primo era un familiar y uno de sus mejores amigos, así que jamás podría verlo como algo más. Tan distinto a Sebastian, se lamentó, él representaba todo su anhelo, la pasión, el cariño, un hombre que la maravillaba por completo y la cuestionaba en todo. Finalmente, mientras ella seguía luchando para apartarse, logró deshacerse de Eduard. Él se acercó de nuevo a ella con una sonrisa y antes que pudiera abofetearlo le susurró.

–Mira la puerta –Juliet no entendió su frase hasta que miró hacia la puerta del gran balcón.

En esa puerta, como si se tratase de la mismísima muerte, se encontraba Sebastian con un rostro tan sorprendido y dolido que no recordaba jamás haber visto tal expresión en él. Ella irremediablemente se sintió avergonzada y culpable por lo que acababa de presenciar hasta que recordó todas esas risitas estúpidas de las jovencitas del salón. Entonces Juliet con toda la dignidad posible se agarró del brazo de su primo y le dijo.

–Creo que deberíamos entrar –y Eduard le mandó una sonrisa cómplice.

–Por supuesto –ambos se dirigieron hacia donde se encontraba Sebastian.

–¿Qué crees que estás haciendo? –le preguntó enfadado Sebastian agarrándola por el brazo.

–Perdone, ¿qué cree que está haciendo usted? –le contestó ella con indiferencia y altamente ofendida. Él pareció sorprendido por haberla agarrado de esa forma, la soltó, se recolocó la chaqueta del traje como si estuviera incómodo y la dejó ir.

–Perdone –le contestó mientras se iba como si fuera una extraña.

Después de varios minutos y una vez Juliet fue a buscarse otra copa, empezó a conversar con su primo entre la música del gran salón de baile.

–Es la única forma, Sebastian es demasiado lento a veces.

–Ojalá tengas razón primo, pero por la forma que me ha mirado, creo que lo he perdido para siempre.

–Ese hombre quiere casarse contigo, solo necesita encontrar el valor suficiente para pedírtelo.

–¿Y crees que esta es la forma? –le preguntó ella preocupada.

–Los celos son un arma poderosa, cariño –le contestó su primo. Ella deseó que tuviera razón y que no se estuviera cavándo su propia tumba. Le había dolido tanto la expresión de sorpresa y dolor que había encontrado en Sebastian por su culpa.

 …

¿Por qué? Se preguntó Sebastian aún en ese balcón. ¿Por qué de todos los hombres del mundo escogía a su primo, Eduard? El pecho de Sebastian empezó a oprimirse y ya no alcanzó a ver nada más, solo era capaz de recordar una y otra vez a ese bastardo besarla. Se enfadó y recordó sus palabras: seducirla por dentro, ¿a caso él ya lo había hecho? Eso lo enfureció aún más al ser consciente que no podría volver a por ella de nuevo, no cuando la había dejado ir. Pero entonces, ¿por qué ardía tanto de rabia y deseaba matar a su amigo? Celoso, se rio sin gracia alguna en medio de esa noche, estaba irremediablemente celoso.

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Acerca de: Clover

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Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

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