Confusión

Hola queridísimos lectores, hoy os traigo un pequeño relato ambientado en un baile de máscaras. Me parece que este tipo de fiestas pueden dar mucho juego en un relato romántico por las confusiones que en ellas pueden producirse :). También os informo que estos días estoy trabajando en un nuevo diseño para la web que espero poder mostraros cuanto antes. Aaah y la próxima semana retomaré de nuevo las historias que tengo pendientes, podéis darme sugerencias o ideas para todas ellas (estaré muy agradecida). Esta semana realmente extrañé mucho a Hugo, quizá el miércoles aparezca por aquí. ¡Muchas gracias por leerme y apoyarme! 


CONFUSIÓN

¿Qué ocurriría si uno besara al hombre equivocado en un baile de máscaras?

—George —soltó Ángela en un suspiro mientras lo besaba, y aunque no se parecía en nada a como se lo hubiera esperado el beso la maravilló. En realidad fue mucho más ardiente e intenso de lo que se hubiera esperado pero claro, Ángela era aun una inexperta así que no sabía muy bien qué debería esperar. Más, exigió para sí misma deseando que el beso fuera eterno y George siguió besándola un rato más en el más absoluto silencio. Mientras lo hacían solo se escuchaban sus entrecortadas respiraciones acompasadas y jadeantes mezcladas con el estrepitoso ruido de fondo del baile. Entonces Ángela aprovechó para agarrarlo por la nuca y pegarse a él  para acariciar sus cabellos.

Ángela había fantaseado tantas veces en meter las manos a través de sus cabellos que se sorprendió al comprobar que eran mucho más ásperos y largos de lo que recordaba. Su nuca también se notaba caliente, o quizá eran sus propias manos que parecían hervir bajo su tacto. Ella ya no estaba segura de nada, desde que sus labios tomaron los de él la realidad pareció confundirse en un fantasioso sueño.

De hecho, desde el mismo momento en que se había encontrado con George en esa fiesta se le había agitado el corazón. Él iba impecablemente vestido con su traje oscuro y llevaba una delicada y misteriosa máscara plateada, y aunque durante toda la noche no pudo verle el rostro, sabía perfectamente quién era. Ángela llevaba más de un año perdidamente enamorada de él en secreto, así que casi le pareció un milagro que después de todos esos meses, finalmente le regalase un beso. Aún le parecía un milagro que en ese preciso momento George la estaba besando en esa oscura habitación para su completo disfrute.

Esa noche cuando ella había acudido al tocador de mujeres para refrescarse, se había encontrado con George a su salida conversando junto a otro hombre. Entonces ella había pasado disimuladamente por su lado con la esperanza que la notara y fue en ese momento, cuando ella creía que no le prestaba atención, que la había agarrado por la espalda y la había empujado suavemente hacia una de esas habitaciones oscuras. Después de eso no se dijeron nada, de hecho, no hacían falta palabras, solo se besaron en el más estricto silencio y a ella se le escapó su nombre en un profundo anhelo.

A través de la puerta entreabierta Ángela no dejaba de escuchar el ruido de la gente pasar, sus risas y gritos, entonces se sintió aún más avergonzada por lo que estaba haciendo sin lograr desprenderse de él. Solo hubo un único sonido en el mundo que la hizo recobrar el sentido y la mandó de un manotazo hacia un lugar confuso.

—¿Richard? —escuchó una voz masculina lejana—¿Richard? —esta vez la voz se encontraba pegada a la puerta—¿Richard? —preguntó insistentemente llamando a la puerta entreabierta. A Ángela se le heló la garganta, donde antes sintió fuego y pasión ahora albergaba pánico y miedo. Esa voz la conocía muy bien y parecía que por la reacción del hombre que se encontraba ante ella no era la única.

—Lo siento, señorita, creo que nos han descubierto —le susurró una voz desconocida en un tono bajo. Ángela se quedó paralizada sin creerse que ese no fuera George, pero el hombre que la había besado no le dejó tiempo y ya se encontraba en la puerta conversaba animadamente con…

—¡George! —exclamó Ángela estupefacta.

—Deberías tener más cuidado —le advertía el amor secreto de Ángela a su amigo ignorándola a ella por completo.

¿Cuidado? Pero si ella no conocía al hombre que….entonces se fijó por primera vez en él. Era un hombre algo más alto que George, con unos hombros más anchos y de complexión atlética, su cabello era completamente negro y algo largo, por eso, aquél tacto no se parecía en nada a la rubia cabellera de George. En su rostro llevaba una máscara negra atada con una cinta del mismo color así que solo logró observar sus labios. Esos eran los labios que le habían robado su primer beso, el primer sentimiento de pasión y su primer anhelo de amor.

—¡Dios mío! —exclamó ella tapándose la boca.

—Creo que deberíamos irnos, Richard.

—Lamento tener que dejarla así —fue la única que le dijo el misterioso hombre enmascarado en una falsa modestia.

—¡Eres un canalla! —le gritó furiosa.

—Creo que no pensabas eso allí dentro —le indicó entre risas. Para su propio martirio ese hombre poseía parte de razón, el beso había sido aceptable aunque claro, ella creía estar besando a su amor y no a un completo desconocido—.Pronto volveré a por ti, Ángela —y así se despidió el hombre misterioso sin que ella pudiera replicarle.

Ángela se quedó en esa habitación un rato meditando quién podría ser ese hombre, por su cabello y estatura no recordaba a alguien semejante, entonces: ¿cómo él la había reconocido incluso con una máscara puesta? Volveré a por ti, no estaba muy segura qué significaría aquello y si realmente era algo bueno o malo.

Al final lo había logrado, se dijo a sí mismo esa noche mientras se sacaba su máscara y se miraba ante el espejo. Le había costado meses encontrar el coraje para hacerlo pero al final ella lo había notado. A partir de ahora solo sería cuestión de tiempo que terminara descubriendo quién era pero de momento, debería dejar que el asunto siguiera su curso. Como Ángela llevaba más de un año obsesionada con un hombre que no la merecía, no tenía ni la más remota idea de a quién acababa de besar. De hecho, George nunca la había querido, no al menos de la misma forma en que él lo hacía y se había limitado a utilizarla. Pero esa máscara que ahora sujetaba entre sus dedos había resultado ser la clave, gracias a ella había logrado un impacto en Ángela y no solo eso, había podido besarla y probar por fin que él tenía razón. Eran la pareja perfecta, y si Ángela había notada solo una décima parte de lo que él había sentido con el beso, no había duda que volvería a él, porque así era el amor se dijo mirándose en el espejo, el amor nunca descansa y siempre se encuentra.

FIN

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Acerca de: Clover

¡Bienvenida a mi mundo plagado de soñadoras! Llámame CLOVER, soy la autora de este cuaderno, una ovejita más del rebaño, #cloveradicta, escribo historias románticas sin parar, atípica por convicción y amante de la libertad por fanatismo. ¿Te unes al rebaño de las que soñamos despiertas? (¡Desde este lado el mundo es un poquito más bonito!).

4 thoughts on “Confusión”

  1. R. Crespo dice:

    Pobre Ángela, se entrega al beso creyendo que se trata del hombre del que está enamorada, y resulta que no, que es un hombre que sí que la corresponde (no como el idiota de George, que encima tiene nombre de tonto jajaja). Jo, me ha dejado con ganas de más, pero tendré que aguantarme.

    Ha sido un relato increíble.

  2. Clover dice:

    Jajajaja a mí tb George me recuerda a nombre de bobo, por eso se lo puse. Me ha hecho mucha gracias que pienses igual ^o^

  3. Fátima dice:

    ¡¡Estupendo relato!! me ha encantado, pero .. ¿y ahora..? *.* jajaja ¡¡quiero saber más!! ¿quién es ese misterioso hombre de la máscara? :3 con eso ya me enamoró.. ^^ y sí, George es un bobo rematado.
    ¿me dejarás así de verdad? xD jaja

    Haré una pequeña reseña sobre este relato en mi blog 😉

    ¡¡Un fuerte abrazo, guapa!!, nos leemos <3

  4. Clover dice:

    ¡Gracias! Creo que es una manera muy vertiginosa de conocer a alguien xd. Quizá en el futuro me anime a continuarla porque hace tiempo que no escribo nada de ese estilo. Creo que daría mucho juego la “confusión” jiji. Qué bien que la vayas a incluir en tu blog, estoy eternamente agradecida, besos

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