Los lazos del destino: capítulo 9 – Todo parece tan brillante y naranja

¡Feliz día queridos lectores! Por fin estoy de regreso al 100%, y aunque me lo he pasado estupendamente por tierras gallegas (si a alguien le interesa recomiendo encarecidamente visitar Galicia) ya me tocaba volver a sentarme ante el ordenador. Tengo que confesaros que esta vez me ha costado bastante retomar el blog (muy mal por mi parte, lo sé) pero en mi defensa también os diré que durante mi ausencia he escrito muchísimo. Estos días de desconexión, con tantos sitios nuevos que he descubierto (debería escribir mil post sobre ellos :P) me han sentando de lujo. Y ya no me enrollo más, os dejo con un nuevo capítulo de Los lazos del destino. ¡Abrazos!


LOS LAZOS DEL DESTINO

ÍNDICE


Capítulo- 9: Todo parece tan brillante y naranja.

Claudia no podía dejar de observar el cielo con cierto asombro sin poder creerse del todo que aquello fuera real. Aarón se la había llevado a primera hora de la mañana a través de la ventana mágica de su habitación para dar una vuelta por los nubes y poder presenciar así la salida del sol.

Un amanecer precioso, suspiró al contemplar esa obra de arte de la naturaleza. A esas horas los colores anaranjados se mezclaban en el cielo hasta mezclarse en el horizonte en un halo de luz tan intenso que parecía desprender la energía suficiente para emprender un nuevo día en el mundo. Precisamente ella deseaba poder absorber toda esa palpitante energía en su diminuto cuerpo para animarse un poco. Claudia se había levantado excesivamente temprano y había dormido fatal ante la insistencia de Aarón, y aunque era plenamente consciente que se moriría de sueño durante el resto del día, no podía más que admitir que definitivamente había valido la pena.

—¿Es fantástico, no te parece? —le preguntó Aarón sosteniéndola por los brazos mientras ella afirmaba con su cabeza—.Creo que puedo dejarte en esa terraza —le dijo acercándola hacia una bonita terraza llena de macetas y flores.

Claudia observó el muro exterior de ese cálido jardín mientras Aarón la soltaba muy despacio para cerciorarse que podía mantenerse en pie y a salvo. El hilo rojizo de sus muñecas emitió el sonido de siempre y a ella la reconfortó, saber que aunque él la había soltado algo seguía manteniéndolos unidos la calmaba.

—Hay tanto silencio —le dijo Claudia captando el silencio. Su ciudad, aquella donde había crecido desde pequeña, ahora parecía un niño perezoso y consentido. Los pájaros apenas habían empezado a piar y sobrevolaban las terrazas al margen de sus adormilados habitantes. Pocas ventanas se encontraban abiertas, y las escasas que lo estaba, era por culpa de la noche anterior, una noche húmeda y bochornosa sin apenas un aliento de tregua.

—¿Te gusta? —le preguntó Aarón sobrevolando por su alrededor.

—Claro —le contestó encantada con una sonrisa.

Claudia no podía apartar la vista de su entorno. Desde que había conocido a Aarón todo le había resultado familiar y conocido, pero por otra parte, también todo había cobrado una nueva perspectiva con un nuevo significado.

—Creo que debería llevarte abajo —le susurró él preocupado al percatarse que unas persianas cercanas empezaban a levantarse.

Y así, Claudia se agarró a Aarón mientras la cinta la envolvía de nuevo descendiendo pausadamente hasta la acera. Él apenas la había dejado en el suelo y aún la retenía entre sus dedos cuando escucharon una voz masculina y juguetona.

—¿Aarón? —preguntó una voz que parecía ser la de un niño, y Claudia notó como él se tensaba abruptamente para después soltarla. Ella lo miró al rostro extrañada por su reacción pero éste se giró rápidamente para ocultar su rostro—.¿Eres tú? —le preguntó de nuevo esa voz desconocida.

Claudia miró a su alrededor para buscar quién le estaba hablando pero no se encontró con nadie. La calle estaba completamente vacía y solo era capaz de divisar desde su posición a un mendigo acurrucado calle abajo.

—¡Estoy alucinando! —exclamó repentinamente esa voz infantil mucho más cerca de ellos.

—¿Puedes hacer el favor de callarte? —le contestó Aarón. Y aunque no había gritado y lo había pronunciado con mucha calma, a ella le pareció también muy molesto. En ese momento Claudia se asustó un poco, era la primera vez que veía esa parte de Aarón y temió, que esa voz infantil fueran en realidad malas noticias.

—No es bueno enfadarse tan temprano —le contestó la voz sin origen y Aarón suspiró tan hondo que Claudia lo escuchó. ¿Qué estaba ocurriendo?

—¡Haz el favor de hacerte visible o cállate! ¿Eres estúpido? —le reprochó con el mismo tono enfadado, y para sorpresa de Claudia, apareció a su lado un joven chico moreno de unos quince años de edad. Llevaba una camiseta roja con unas bermudas negras y una gorra deportiva a juego. Ella se lo miró alucinada sin poder evitarlo, y aunque no debería sorprenderse de nada a esas alturas, todo aquello seguía resultando tan sumamente ilógico para su cabecita que era chocante.

—Bla, bla, bla… ¿Dejarás algún día de ser un gruñón?

—Creo que tienes trabajo, Said. Si nos disculpas —y Aarón agarró a Claudia por el brazo para que le diera la espalda al niño.

—¡No tan rápido! —le gritó Said antes que Aarón pudiera llevársela—¿Esta es Claudia?

—¿Y a ti qué te importa? —le contestó ofendido.

—Claro que lo es, apestáis a lazos del destino —entonces Said hizo una pausa dramática y suspiró—.Mala suerte para ella.

—¡Basta! Vete o —le contestó Aarón en un gruñido sin terminar de formular su frase. Algo lo había detenido, como si estuviera a punto de gritarle y se hubiera detenido por Claudia.

Ella nunca lo había visto así de agresivo y feroz. Con Claudia siempre parecía ser un chico despreocupado y divertido, con sus cosas raras y misteriosas, pero que parecían inofensivas y poco profundas. Nunca se había mostrado como ahora y a ella le pareció que Aarón en ese preciso instante se encontraba más inalcanzable que nunca.

—Tranquilo —le contestó el niño levantando sus brazos en señal de rendición—.Ya lo pillo. La chica es tuya, no me gusta inmiscuirme en la comida de los demás. Solo quería conocerla, últimamente no se te ve el pelo.

—Estoy ocupándome de mis asuntos.

—Lo sé, ¡qué suerte tienes amigo! Te has llevado el premio gordo —exclamó mirándola a ella—.En fin, me voy a trabajar. Cuídate Claudia —le dijo desapareciendo ante sus ojos.

Claudia se quedó descolocada observando el espacio vacío que hacía solo unos segundos había ocupado Said.

—¿Quién era?

—Trabaja conmigo, es un idiota.

—No me ha gustado lo que ha dicho sobre mí.

—No te preocupes, él es estúpido por naturaleza —y Claudia se quedó callada recordando: “mala suerte para ella”, “comida de los demás”, “te has llevado el premio gordo”…Todo eso eran unas frases poco alentadoras, y aunque en el mundo de Aarón podían tener perfecta lógica, en el mundo de Claudia parecían horribles.

—¿Regresamos a casa? —le preguntó ella agotada. Definitivamente hoy había sido un día demasiado duro, un día demasiado largo e intenso y eso que no había hecho nada más que empezar. ¡Menudo fastidio!

—Claro —y Aarón se acercó a Claudia para abrazarla y la besó—.No te preocupes —la calmó leyendo sus pensamientos.

La calidez de los labios de Aarón devolvieron a Claudia directamente hacia las nubes, a esas que parecía estar siempre sumergida cuando se encontraba hatada por esos lazos del destino.

Esa tarde Claudia había quedado con Isa para ir de compras, en realidad era más bien una excusa para disfrutar de una pequeña tarde de chicas dando una vuelta por el centro comercial, hablar un poco de todo y gastar algo de dinero extra.

—Te digo yo que el vestido verde te queda de escándalo.

—No lo sé, es algo escotado.

—¡Tonterías! Tiene la proporción justa —la animó su amiga mientas Claudia pagaba. Ella no sabía muy bien qué proporciones justas eran esas, aunque imaginaba perfectamente para qué le servirían a Isa.

—¿Y ahora dónde vamos? —le preguntó cargada con su nuevo vestido verde.

—Te invito a un café.

—¡Hecho!

Ambas se dirigieron a la cafetería que usualmente acudían cuando se pasaban el día gastando. A las dos, esa cafetería les gustaba especialmente porque les resultaba familiar, cálida y moderna. Se encontraba decorada con paredes blancas, limpias y con algunos cuadros en blanco y negro, mesas en tonos de madera de roble ocupaban la estancia central y una pequeña barra blanca daba la bienvenida a los nuevos clientes.

—Ahora quiero que me seas sincera —le dijo Isa muy seria mientras se echaba el azúcar a su café con leche.

—Siempre lo soy contigo —le contestó Claudia removiendo su cortado.

—Cuéntame qué ocurre con Aarón.

—Nada —le contestó clavando sus verdes ojos en la espuma que asomaba de su cortado.

—Claudia, te conozco desde pequeña y si crees que…

—¡Me rindo! —la cortó ella antes que su amiga pudiera soltarle un sermón de los suyos.—No sé qué me ocurre —Isa soltó su taza y le ofreció una sonrisa cómplice.

—Sigue.

—Al principio me pareció interesante pero ahora…¡No lo sé!

—¿Te gusta?

—¿Te puedes gustar alguien del que apenas sabes nada?

—Así que te gusta.

—Pero no lo sé, no lo conozco —y Claudia se calló.

Deseaba tanto poder contarle todas sus dudas y encontrar un apoyo en su amiga. Quería decirle esa parte de Aarón que ni ella misma conocía, esa en la que él era un tipo con habilidades extrañas, con ese lazo que solo ella podía ver y todo ese montón de misterios y secretos que escondía bajo su inofensivo aspecto.

—Pero eso es lo más divertido, descubrirlo.

—¿Y si nunca pudiera hacerlo? —Isa la miró extrañada.

—¿Por qué no ibas a poder? ¡Ni que fuera de la secreta! —y ella no le contestó porque lo suyo podía ser mucho peor—.No me asustes, ¿es de la secreta?

—¡Qué va! Además, si lo fuera ni yo lo sabría.

—Cierto —sentenció tomando un sorbo de su taza.

—Supongo que tendré que tener paciencia.

—Los hombres van a su ritmo pero puedes acelerar las cosas.

—¿Cómo? —y su amiga le sonrió elocuentemente—.Isa, creo que en ese aspecto no necesito acelerar nada.

—¡Vaya! Debería habérmelo imaginado por la forma en que te miraba Aarón.

—¿Qué?

—Él pasó literalmente de mí nada más conocerme. Eso ofende, ¿sabes?

—Exageras, tú puedes conseguir al que quieras.

—Cierto, pero Aarón te quiere a ti.

Te quiere a ti, esa frase estremeció a Claudia por dentro y la asustó. No estaba muy segura si su miedo se debía al hecho que esa frase resultara falsa o a que en el fondo, él la quisiera de verdad.

—No me mires así Claudia, sé juzgar a los tíos bastante bien.

—A veces tengo la sensación que lo conozco de siempre pero en otros momentos, me doy cuenta que no sé casi nada de Aarón y me asusto.

—¡Joder! Así parece que sea un psicópata —Claudia se rio.

—¡Boba! Sabes que no quería decir eso.

—Lo sé, creo que deberías dejarte llevar y no darle tantas vueltas. Voy a pagar para irnos a casa, te debo un café.

De camino a su casa la conversión tomó otro curso mucho más liviano y divertido. Y aunque Claudia no había podido contarle ni una milésima parte de sus preocupaciones, en cierto aspecto ahora se sentía mucho más calmada y reconfortada. Los consejos de su amiga la habían ayudado a aclararse y a albergar algo más de paciencia. De nada le serviría imaginarse una apocalipsis o las peores cosas sobre Aarón si en el fondo, seguía siendo una ignorante. Así que había decidido tomar prestado un poco del comportamiento de Isa, se dejaría llevar sin muchas conjeturas, disfrutaría del momento y así, vería hasta dónde sería capaz de…

—¿Ese de allí no es Pedro? —le preguntó Isa señalando con el dedo.

—No lo veo —le contestó observando el parque de enfrente lleno de niños.

—El que está en la esquina, detrás de los columpios rojos.

—Es imposible, me dijo que hoy se iba de la ciudad con su familia.

—Te digo que lo es. ¡Vamos! —y agarró a Claudia por el brazo para atravesar el parque con energía.

En un principio ella no se había fijado muy bien si era Pedro o no, su amiga tiraba con tanta fuerza que le costaba seguirle el ritmo con sus tacones después de haberse pasado toda la tarde para arriba y abajo. No fue hasta que llegó a la altura de los columpios rojos cuando se encontró con su mejor amigo al que Isa empezó a llamar—.¿Lo ves? ¡Pedro! ¡Pedro!

Decir que Pedro se sorprendió al verlas sería mentir, literalmente perdió el color de su rostro y sus ojos se convirtieron en dos órbitas que sobrevolaron sus cuencas.

—¿Se puede saber por qué estás aquí? —le preguntó Isa tan directa como siempre.

—He llegado antes y me apetecía dar una vuelta —le contestó tartamudeando.

—Podrías habernos llamado, estábamos en el centro comercial. Claudia se ha comprado un vestido preciosa, ¿verdad?

—Claro —le contestó ella sin poder creérselo. En ese momento deseaba tanto agitar a su amigo. ¡Qué demonios estaba ocurriendo! Pero por una vez su cerebro fue rápido y diseñó un plan de emergencia—.Isa, creo que me iré con Pedro, el otro día me olvidé mi chaqueta en su casa y quiero pasarme a recogerla.

—Vale, entonces nos vemos mañana.

—Adiós —le contestó ella con el último aliento de compostura que le quedaba.

Entonces Claudia tomó una gran bocanada de aire para serenarse y afrontar la escena que se estaba desarrollando ante sus ojos. Su amiga Isa había visto a Pedro solo en el parque deambulando, pero ella había contemplado una escena completamente distinta a la de su amiga. Para su espanto, Claudia lo había visto conversar con Aarón con naturalidad y lo peor de eso, no era que la hubiera mentido, sino que por la reacción de Isa, estaba clarísimo que no podía ver a Aarón. Justamente eso era lo contrario que le ocurría a Pedro a juzgar por la forma en que luchaba en ese momento para evitar mantener contacto visual con él. ¿Pero por qué podía verlo? ¿¡A caso conocía sus habilidades!?

—¿¡Me estáis tomando el pelo!? —les gritó Claudia frotándose el rostro—¡Solo quiero escuchar la puñetera verdad de vuestras bocas y ni se os ocurra mentirme!

En lo siguiente en lo que se fijó Claudia fue en la mueca de espanto y miedo de su mejor amigo, y en la cara de indiferencia e inexpresiva de Aarón. ¡Joder! Se lamentó ella, ahora ya no estaba muy segura si estaba preparada mentalmente para afrontar sus respuestas.

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Acerca de: Clover

¡Bienvenida a mi mundo plagado de soñadoras! Llámame CLOVER, soy la autora de este cuaderno, una ovejita más del rebaño, #cloveradicta, escribo historias románticas sin parar, atípica por convicción y amante de la libertad por fanatismo. ¿Te unes al rebaño de las que soñamos despiertas? (¡Desde este lado el mundo es un poquito más bonito!).

10 thoughts on “Los lazos del destino: capítulo 9 – Todo parece tan brillante y naranja”

  1. vero dice:

    que capitulazo clover.

  2. Clover dice:

    ¡Gracias guapa! Me hace muy feliz saber que te está gustando

  3. Yuly dice:

    Hola! Debo decir que me ha encantado tu historia, pero en especial este capítulo.
    Por favor no dejes de escribir nunca, tienes el don.
    Saludos.

  4. Clover dice:

    ¡Hola Yuly! Primero de todo muchísimas gracias por tu comentario. Ni te imaginas la ilusión que me hace saber que me leen XD. Con mensajes como los tuyos te aseguro que ¡ni loca dejo de escribir! Recibir tan buena energía desinteresada me anima a sentarme día tras día ante el ordenador. ¡Millones de besos por tus palabras!

  5. Anónimo dice:

    Noooo ya quiero leer el otro capítulo sacalo pronto por favor

  6. Moisés dice:

    Ya quiero ver el otro capítulo están burnisimos por favor no tardes en sacarlo

  7. Clover dice:

    ¡Hola! Me alegro mucho que te guste la historia. Publicaré el siguiente capítulo de Los lazos del destino este domingo sin falta. Publico todos los miércoles y domingo aunque voy alternando las historias (miércoles para Desconocidos y domingo para los Lazos del destino). ¡Gracias por tu comentario! Cuídate

  8. R. Crespo dice:

    ¡Alaaa! La cosa se pone interesante no, lo siguiente. La aparición de ese “amigo” de Aarón, que encima se hace invisible, me pone sobre aviso de algo que puede ocurrir en el futuro. Y la escena final me ha dejado muuuy loca, la verdad. Quise leer antes, pero gracias a que vi el tweet del capítulo de hoy me acordé de que aún tenía que leer este jeje.

    Quizá me ponga al día con las demás cuando regrese de mis vacaciones en septiembre D:

  9. Clover dice:

    ¡Hola! Tienes razón, a partir de ahora Said adoptará “cierto” protagonismo…a ver en qué termina la cosa. Espero que disfrutes muchísimo de tus vacaciones, nos leemos pronto, ¡abrazos!

  10. Fátima dice:

    Que tensión he pasado en este capítulo, ha sido espectacular 😲
    Pero y ¿y ese chico nuevo? Said… que negativo oye… 😞 jaja

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