Los lazos del destino: capítulo 24 – Peligrosa adicción

¡Bienvenidos a vuestro rincón! ¿Preparados para un domingo más? A mí no me pueden gustar más los domingo (y solo lo digo porque sé que me toca publicar relato).

Últimamente me gustaría tener mucho más tiempo en mi vida, noto que mi cabeza va a mil por hora (está acelerada o algo :S) y a mí me resulta imposible seguirla (quizá sea la estación, el cambio de clima o yo qué sé). Pero la cuestión es que estoy como una moto con mil y una ideas, ¡y necesito tiempo para escribirlas! (Eso o que me crezcan más manos para escribir el doble XD, aunque eso daría un poco de yu-yu).

Y precisamente hablando de nuevas historias os quería comentar que la próxima semana os colgaré en youtube el tráiler de una nueva historia romántica (si queréis conocerla, no os contaré nada más. Nos vemos por allí, ¿vale?).

Muchos abrazos afectuosos para todos, especialmente para ti que sé que me estás leyendo, ¡gracias! ¿Te quedas a leer el nuevo capítulo de Los lazos del destino? ¡Disfrútalo!


LOS LAZOS DEL DESTINO

ÍNDICE


Capítulo- 24: Peligrosa adicción.

Mortem volaba a toda velocidad hacia el lugar donde supuestamente iba a encontrarse con Ezequiel. Éste cada vez se mostraba más ansioso por encontrarse con Aarón por eso, había decidido salir de su refugio y entretener al soñador. Ahora mismo lo que más necesitaba el hermano de Mortem era tiempo, tiempo para recargarse del todo con el poder del lazo. Y aunque él podía sentir que Aarón estaba ya muy cerca de conseguirlo, aún no había llegado el momento. Pronto, hermano, pronto salvarás este mundo.

En el despacho del Templo de Génesis se hizo un incómodo silencio cuando Claudia irrumpió en él hecha una furia. Claudia no dejaba de mira a los ojos marrones de Aarón con determinación mientras éste la contemplaba en silencio.

—Dejadnos a solas —les ordenó Aarón a los dos Guardias del Orden, y éstos se levantaron sin hacer preguntas.

—¿Qué diablos te crees que estás haciendo? —le preguntó ella nada más quedarse a solas con él.

—Creo que deberías calmarte.

—¿Tú gran idea es suicidarte? —le preguntó sin hacerle caso porque en ese momento no podía tranquilizarse, no cuando estaba diciendo disparates.

­—Es la única solución —y Aarón se cruzó de brazos y se apoyó contra su escritorio—.Prométeme que no harás nada para impedírmelo.

—Pero esto es… —y Claudia no encontró la palabra exacta para definirlo. ¿Monstruoso? ¿Estúpido? ¿Sin sentido? Nada de eso, aquello era muchísimo peor.

—Claudia, me ha costado mucho llegar hasta este punto. Necesito terminar con esto —y a ella lo único que le quedó claro es que si seguía con su plan descabellado, con lo único que terminaría sería con su vida.

—¿Estás dispuesto a sacrificar tanto por este mundo? —le preguntó Claudia incapaz de encajar este giro inesperado. Le costaba aceptar a este nuevo Aarón que lo iba a dar todo por su mundo a cambio de, ¿de qué?

—Veo que no lo entiendes, acércate —le pidió—.Y cógeme de la mano.

En ese momento Claudia se acercó con dudas sin saber muy bien qué pretendía pero las ganas por descubrirlo eran tantas, que tendió su mano y Aarón se la agarró con delicadeza.

—¿Qué quieres hacer? —le preguntó ella sin notar nada, pero él solo se limitó a sonreírle mientras cerraba sus ojos.

—Ahora cierra tus ojos —y ella lo obedeció mientras se ponía más nerviosa.

Claudia se notó repentinamente cansada, como si las piernas no pudieran sujetarla aunque en realidad no se había movido. Entonces, notó una ráfaga helada de viento a su alrededor y todo se tornó confuso y distorsionado. Para ella eso fue como un caos, su mente fue incapaz de pensar en nada y notó su cuerpo embutido y como si le pesase mucho.

—¡Detente Bhishmá! —le gritó con rabia un hombre con una inconfundible melena oscura a través de la que no se filtraba ningún rayo de sol. ¿Génesis?

—¿Detenerme? —se burló su enemigo, un hombre de mediana estatura, robusto y con un cabello rubio como el oro. En ese momento contemplaba a Génesis con animadversión y parecía tener sus ojos inyectados de un poder incontrolable—¿Qué puedes hacer tú contra mí? —y en ese momento Claudia vio como Génesis se lanzaba a la desesperada hacia su enemigo empuñando una afilada espada.

—¡Te mataré! —y ella a parte de ese grito desgarrador ya no escuchó nada más.

Un fuerte silbido la paralizó de miedo cuando le pareció que Génesis acababa de cortar el aire con su arma y a juzgar por lo que se encontró Claudia cuando fue capaz de fijarse en él de nuevo, parecía que no había logrado cortar nada más. Bhishmá lo contemplaba desde el cielo mientras se reía a carcajadas.

—¡Eres un inútil! —le gritó con un fuerte odio—¡Ni siquiera Génesis ahora puede hacerme daño! —y el grito de ese ser fue tan aterrador que a Claudia le inundaron unas ganas desesperadas de llorar.

Quería llorar de impotencia, de rabia, de odio porque sabía que él había matado a su abuelas años atrás y porque también sabía que ese ser había estado a punto de conducir hacia la destrucción a ese maravilloso mundo.

—No eres nadie —le contestó Bhishmá mientras le lanzaba su látigo rojo que por un instante a Claudia le pareció negro como la muerte.

—¡No! —gritó Claudia de impotencia mientras veía como Génesis se caía al suele por culpa de ese latigazo que parecía impregnado de muerte y destrucción. ¡Está perdido! Pensó ella con los ojos llenos de lágrimas. ¡Completamente perdido!

Claudia despertó de esa pesadilla con el corazón encogido porque no sabía qué diablos pensar de aquello y se encontró en el despacho de ese Templo justo donde se había dormido.

—Ahora deberías entenderlo —le dijo Aarón mientras la abrazaba.

Pero Claudia no logró articular palabra, solo se limitó a llorar en su hombro desconsoladamente. Porque en ese momento Claudia había sentido todo el dolor de Génesis, un dolor tan profundo y abrumador del que era incapaz de liberarse. Parecía una enredadera venenosa que se había colado a hurtadillas en sus emociones y ya no sabía qué parte exacta de ese dolor era suyo y qué parte le correspondía a Aarón.

—Fue horrible —fueron sus únicas palabras, porque Claudia no tenía más palabras para describir lo más espantoso que había visto nunca, no las tenía.

Mortem divisó a Ezequiel cerca del Templo de Génesis y no se sorprendió en absoluto, sabía de primera mano que ese sería un hueso duro de roer al que debería hacerle frente y que probablemente se encontraría más cerca de lo que querría su hermano. A esas alturas Ezequiel seguramente ya habría descubierto la verdadera identidad de Aarón y si aún no lo había hecho, estaría muy cerca de hacerlo.

—¡Cuánto tiempo, Ezequiel! —lo saludó cortándole el paso—.Veo que sigues igual que siempre.

—Mortem —le contestó sin inmutarse—.Creía que seguirías oculto en tu madriguera.

—Creo que deberías mostrarte menos insolente con tus superiores.

—¿Superiores? —se burló el soñador—Eso era antes, peor ahora apestas a debilidad —y Mortem se lo miró con una máscara sin emoción puesta porque sabía que tenía razón. Últimamente estaba más débil que nunca y eso era algo que cualquier ser con poderes podría notar.

—Vengo a advertirte. Deberías aprender a meterte en tus asuntos y olvidarte de lo que no te concierne.

—¡Aarón es mi hijo! —le contestó irritado, y él no supo diferenciar si sabía que su hijo era un traidor o lo veía aún como a un héroe.

—Para mí todos son mis hijos —y Mortem se acercó velozmente a él y lo acarició con un dedo helado—.Os di la vida —y Mortem le susurró—.Y os la puedo arrebatar.

—¡Basta! —lo empujó con furia Ezequiel y Mortem se elevó del suelo ágilmente para esquivarlo—Soy un soñador y mi familia es la portadora del lazo del destino desde hace décadas. ¡No permitiré que nadie nos insulte de semejante forma! ¡Ya no!

—Te olvidas que necesitáis a Claudia para conseguir ese poder del que tanto alardeas.

—Ella ya es nuestra, esa humana nos pertenece.

—¿Te crees que es un objeto?

—¿Qué es sino eso? Si no nos sirviera a nosotros por este gran fin, no sería más que una estúpida e inútil humana.

—¿Y tú osas insultar a una humana? —y Mortem se rió sin gracia—.Creé este lazo junto a mi hermano para daros un sueño a vosotros, a unos seres incapaces de tenerlo. Nos apiadamos y os dimos una porción de libertad pero, ¿qué hicisteis vosotros? Seres superiores llevado por la avaricia y el poder. ¿A eso le llamas superioridad? No os creáis ni siquiera al nivel de los humanos, eso sería un insulto —pero el soñador no escuchó nada de lo que le estaba diciendo y Mortem comprendió que habían llegado a un punto muerto, como muerto terminaría ese mundo si no hacían algo. En ese momento tampoco pudo evitar preguntarse qué había visto su hermano en toda esa gente y cómo podía estar dispuesto a perder su propia vida por ellos. Necios, no son más que necios.

—¡Basta de hablar! —le gritó Ezequiel—.Demuéstrame cuan superior eres.

—Cierto, yo también estoy aburrido —y Mortem le regaló una sonrisa helada.

Lucharía con Ezequiel hasta el final aunque fuera lo último que hiciera en su larga existencia, porque si su mitad de sí mismo ya había decidido activar la cuenta atrás de su muerte, ¿qué importancia tendría después la suya?

Claudia siguió a Aarón a través del templo mientras no podía dejar de maravillarse por lo precioso y lujoso que era.

—Ya hemos llegado —le dijo abriendo una pesada puerta metálica.

—Aarón —lo llamó ella agarrándolo antes de entrar—.¿Qué es esto?

—No te asustes —le susurró apartándole un mechón de cabello del rostro—.Aún no ocurrirá nada —pero ella no pudo evitar preguntarse con la mirada preocupada cuándo ocurriría “ese algo”.

Él la hizo entrar a través de esa puerta y se encontró con una sala inmensa decorada de arriba abajo por un mármol claro tan pulido y brillante que uno podía verse reflejado en él.

—¿Qué es esto? —le preguntó asustada cuando él cerró la puerta.

—Esto es una habitación de contención, en ella podremos estar seguros.

—Seguros, ¿para qué?

—Como sabes, esto empieza a afectarme —y Aarón le lanzó el lazo rojo que rápidamente atrapó la muñeca de Claudia—.No solo mis recuerdos se confunden con los tuyos, sino que yo recibo todo su poder. Así que pronto voy a ser lo suficientemente fuerte pero a la vez inestable.

—¿Qué quieres decir?

—Que no seré capaz de controlarme. Por eso necesito que te metas allí —y Aarón le señaló una pequeña habitación acristalada donde había una gran cama blanca en el centro—.Eso no es cristal, es algo mucho más resistente que te aleja pero a la vez permite mantener el lazo.

—¿Vas a encerrarme?

—No exactamente. Quiero que te metas allí por seguridad. El material es resistente, lo suficiente como para permitirte una opción de huida en caso que quiera atacarte. Acuérdate de cerrar la puerta por dentro siempre, y en caso que quiera atacarte, presiona el botón rojo que encontrarás en una de las esquinas y sal por la puerta de atrás. Desde allí irás directamente a un pasadizo que te conectará al templo.

—¿Y para qué sirve el botón?

—Alertarás a Isa y a Pedro, ellos te ayudarán y me mantendrán aquí encerrado —Claudia contempló esa pequeña habitación transparente y comprendió que el verdadero prisionero de allí dentro era Aarón.

—No voy a meterme allí dentro.

—Claudia —la llamó agarrándola por la muñeca donde llevaba el lazo—.Pronto ya no seré ni Génesis ni Aarón, seré un ser malvado que no será capaz de reconocerte.

—Pero… ¿Por qué?

—No dejas de preguntármelo, ¿a caso no lo sentiste? Esa tristeza y dolor por todas las vidas perdidas y por todas esas vidas que podrían perderse en el futuro. Ahora enciérrate allí dentro e intenta descansar —Claudia lo obedeció en silencio porque parecía que él no iba a escucharla mientras Aarón se reclinaba contra la pared fría de mármol y cerraba sus ojos.

Ella esa noche intentó dormir metida en esa jaula de cristal, pero no logró hacerlo por mucho tiempo cuando empezó a escuchar unos gritos tristes.

—¿Aarón? —le preguntó asustada al darse cuenta que estaba gritando en sueños—¿Aarón? —pero como él no le contestó, salió de su habitación de cristal e intentó buscarlo a través de esa fría y oscura sala—¿Estás bien? —y en ese momento le pareció escuchar el tintineo de unos cascabeles muy cerca de ella.

—Necesito que te vayas —le susurró a su lado, y ella gritó de la impresión.

—¿¡Qué te ocurre!? —y después de unos segundos de silencio, lo escuchó muy alejado de ella.

—¡Vete de aquí! —le gritó Aarón con unos ojos rojos como la sangre—¡VETE! —pero ella no fue capaz de moverse.

Claudia se quedó paralizada donde estaba y se lo quedó mirando horrorizada mientras se preguntaba hasta cuándo estaba dispuesto a sufrir ese hombre para salvar su mundo. No lo entiendo, y todo para Claudia se transformó en un lío mientras notaba que un par de fuertes brazos la agarraban y la arrastraban a través de esa sala de mármol.

—¿Estás loca? —le preguntó Pedro llevándosela de allí—¡Podría costarte la vida! —y ella en ese momento solo quiso preguntarle si a caso no se daban cuenta que el que la estaba perdiendo era Aarón.

¿Estáis ciegos? Deseo gritarle al mundo entero, porque si eran incapaces de ver todo su gran sufrimiento, no se merecían seguir viviendo en él. Por primera vez, Claudia entendió todo el dolor que estaba padeciendo el hombre que se encontraba allí encerrado y entonces, ella se contempló la muñeca desnuda sin el lazo. ¿Realmente esa era la única forma de lograrlo? ¿Dejarían que él se consumiera de esa manera tan lamentable para salvar su mundo?

Aarón no dejó de recordar una y otra vez todo lo que sus padres, Ezequiel y Casandra, le habían enseñado desde niño.

—Eres fuerte, hijo —le había dicho con orgullo su padre—.Y un día serás el dueño del lazo.

—¿El lazo? —le había preguntado con fingida sorpresa.

—Ese lazo te permitirá ser el dueño de todo. Podrás tener todo lo que desees.

—¿Todo?

—Exacto, incluso lo inimaginable —pero él en ese momento no había comprendido cómo podría tener aquello que era incapaz de imaginar.

Ahora lo entiendo, suspiró entre atormentadas pesadillas, porque jamás se hubiera imaginado semejante sensación adictiva por algo tan simple. Él junto a su hermano Mortem habían creado este lazo para ofrecerles algo en lo que creer a los soñadores, para ofrecerles su propio sueño a aquellos que siempre robaban y velaban para los sueños de los demás.

Sabía que si bien la función de los soñadores era importante en el mundo, su existencia también resultaba algo triste y desalentadora por eso, había querido ofrecerles ese pequeño talismán de esperanza. ¡Qué iluso había sido para aquél entonces! Pues no había comprendido que en ese momento acaba de plantar la semilla de la avaricia entre ellos. ¿Por qué conformarse con un sueño, con un halo de esperanza o un destello de probabilidad si uno podía obtener todos sus sueños y hacerlos realidad? Porque en eso se resumía todo, el poder más absoluto para el ser más absoluto de todos.

Aarón abrió los ojos y se sorprendió al encontrarse solo en la sala, ya no había rastro de Claudia ni en su habitación ni en la sala, entonces comprendió que se había excedido con ella y se preguntó cuánto tiempo aguantaría así, cuánto tiempo soportaría antes que sintiera deseos de matarla. ¿Cuánto?

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Acerca de: Clover

Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

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