¿Tan difícil es encontrar un príncipe azul en los libros?

¡Feliz domingo! Entre una lectura y otra, me he animado a publicar una reflexión sobre los príncipes en las novelas románticas. ¿Os parece si hablamos de los tipos que existen?

Para empezar, por una cosa o por otra (no tengo datos científicos al respecto), se encuentra en nuestra naturaleza humana el inconformismo. Cuando hay un príncipe encantador en una historia nos gustaría que fuera menos políticamente correcto,  pero cuando es un pelín malote, nos encantaría verlo transformado en un corderito. Quizá lo que nos atrae del concepto «príncipe azul» es precisamente eso, la idea. Digamos que a mí forma de ver, en nuestra mente lectora el concepto de príncipe azul cambia de unos a otros y que según nuestro humor, muta. Ejemplo: hoy quiero que el protagonista sea gracioso, mañana que venga en moto y pasado que seas un ejecutivo ejemplar. ¿Puede ser todo eso a la vez?

Como no puede ser todo (¡lástima!), he clasificado a estos príncipes literarios que tan locas nos vuelven en cinco grupos. Todo esto es la conclusión después de un riguroso análisis y de haber fantaseado con más de uno que a día de hoy sigo considerando mi esposo.

1. El malo: príncipe negro.

No estoy diciendo que tenga que ser estrictamente malvado, sino que su espíritu es más libre y salvaje que el de la media. Es el que fuma cuando no debe, no paga las multas de tráfico y va el 99% de las veces con chupa de cuero. ¿Te suena? Seguramente si eres asidua a las novelas románticas empezaste tu adolescencia con uno de ellos. Resulta imposible no terminar cayendo en sus zarpas, ¡tiene carisma! Además, en el fondo de nuestro cerebro tenemos un interruptor que se ilumina cada vez que se nos cruzamos con uno.

Yo no sé a vosotras pero con esta clase de príncipes negros tengo un amor odio muy heavy. Generalmente me encanta su forma de romper reglas (quizá porque soy una cumple-reglas-estirada) pero a veces, sale mi
vena moralizadora y me genera rechazo. Acepto que soy muy bipolar con ellos y que siempre repito (supongo que es porque soy una masoquista).

moto principe

¡Aquí el príncipe negro conduciendo cual espíritu libre y salvaje!

2. El torpe: príncipe blanco.

Llamadlo torpe, sensible o dulce. Aquél hombre que parece haber nacido entre algodones, no porque sea débil (¡nada de eso!), sino porque es todo dulzura. Quizá no sea el mejor en absolutamente nada, pero solo por ello nos encanta. Me gusta este príncipe puro que lo hace todo con tanta perseverancia que terminas enamorándote de él antes que la protagonista (¿soy la única?).

Esta clase de príncipes los detectas rápidamente porque en lugar de ser perfectos generalmente poseen más de un defecto entrañable que termina convirtiéndose en su virtud. Más que príncipes son seres humanos y nos deleitan con los momentos más divertidos. ¡Advertencia! Si lees una novela romántica con un príncipe blanco lo más seguro es que te pases el 99,9999% del libro con una sonrisa boba imposible de borrar de tu rostro.

luna principe

Aquí el príncipe blanco viajando a la luna para complacerte. ¡Es un solete!

3. El principesco: príncipe azul.

Para entendernos, entre tú y yo, sería el más Disney de todos. Es el príncipe de manual con ramo de rosas, palabras amables, mansión y descapotable (¿quién ha visto un príncipe sin su castillo?). Este nos entra a todas por los ojos nada más verlo. Guapo, con dinero, aspiraciones profesionales e inteligente, ¡un chollo! Lo que no nos damos cuenta (nos dejamos llevar por nuestra vena romántica), es que no es oro todo lo que reluce. Y nunca mejor dicho, ese príncipe rubio de ojos azules guarda un terrible secreto (¿está casado?). Así que estas novelas son un 50% cuento de Disney y un 50% Pesadilla en Elm Street (aprovecho para decir que quien no haya visto esta película se está perdiendo un maldito clásico del terror).

De estas historias me gustan sus giros, las idas y venidas. «El secreto» es el Santo Grial y cuando la protagonista lo descubre es el clímax. Me gusta que todo suceda a lo grande, que se entere en el peor momento (cuando su relación va mejor que nunca) y que después sea una página tras otra de muerte y destrucción hasta llegar al final de «y comieron perdices y vivieron felices», amor y paz.

principe flores

Aquí el príncipe azul con las flores más cuquis que ha encontrado.

4. El divertido: príncipe rojo.

Con el boom de la novela erótica (me alegro muchísimo), este príncipe sensual y sexy ha ganado seguidoras. El mujeriego es quizá el cliché de los clichés dentro de la literatura romántica pero el que os quiero presentar es su versión del siglo XXI. El príncipe rojo es seductor (y lo sabe), disfruta del sexo y no busca una relación sentimental. Hasta aquí todo encaja en el cliché, pero es que la nueva vuelta de tuerca es que se encuentra con una mujer tan liberada sexualmente como él y todo el meollo le confunde hasta el extremo de no saber qué hacer. Este príncipe tiene su propio ecosistema construido. Noches, mañana y tardes de pasión desenfrenada, el típico si te he visto no me acuerdo y el «me lo he pasado muy bien pero esto se termina aquí. Por cierto, la puerta está por allí».

Nosotras como sabias y experimentadas lectoras que somos, cuando leemos las páginas del principio lo hacemos con indulgencia porque aunque el susodicho lo desconozca  va a caer enamorado (solo el mero pensamiento nos emociona). Así que disfrutamos viendo a ese guaperas correr como pollo sin cabeza hasta que se rinde a lo inevitable.

principe cuerpo

Aquí la muestra que una imagen del príncipe rojo vale más que un millón de palabras.

5. El serio: príncipe gris.

Este es el que antaño fue el principito nerd, el listo y empollón. El que se pasaba las noches estudiando cuando el resto de amigos se iban de fiesta, y por eso, ahora que es todo un príncipe hecho y derecho, y tiene un imperio a sus espaldas. Lo encontrarás enfundando en un traje de marca, luciendo Rolex y conduciendo deportivos negros. Su naturaleza es fría y calculadora así que ni por asomo cree en esa chorrada llamada amor.

Podríamos decir que básicamente es un bloque de hielo del tamaño de un iceberg (no solo la puntita que se ve sino todo él) y que va derritiéndose a lo largo de la novela. Y eso es lo más emocionante, el estallido de fuegos artificiales, pólvora y fogatas de San Juan que se desatan cuando ese hombre frío y calculador deja de calcularlo todo. Queremos que el iceberg se transforme en un laguito del tamaño de nuestra bañera para que la prota se dé un espumoso baño en él. Nos gusta verlo domesticado al máximo cual animal de compañía (creo que en este punto me he dejado llevar por la emoción, pero recordad que hablo de personajes literarios >_<).

principe traje

Aquí el pack completo del príncipe gris: traje, zapatos, coche, y por supuesto, el gris XD.

Por supuesto, todos estos ejemplos son sumamente genéricos. En el mundo literario hay príncipes de colorines (un poco de lo uno y un pelín de lo otro). Pensándolo detenidamente creo que podría crear una base de datos principesca a partir de su carácter, su posición económica y su color de cabello y ojos (¿soy la única obsesionada con un chico de cabello oscuro y ojos claros?). Pero como esto se alargaría demasiado y no creo que nadie quisiera leer semejante locura, me detengo aquí que hay cierto relato romántico que me está llamando para que siga corrigiéndolo (en el calendario sabrás cuál es). Nos vemos el miércoles, siempre que os acordéis de visitarme, claro.

¡Besos!

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Acerca de: Clover

¡Bienvenida a mi mundo plagado de soñadoras! Llámame CLOVER, soy la autora de este cuaderno, una ovejita más del rebaño, #cloveradicta, escribo historias románticas sin parar, atípica por convicción y amante de la libertad por fanatismo. ¿Te unes al rebaño de las que soñamos despiertas? (¡Desde este lado el mundo es un poquito más bonito!).

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