Ruta por Japón- Parte 1

¡Hi gente bonita y sonriente! Hoy el saludo es algo más cursi de lo normal porque os traigo unos sitios maravillosos.

Como os avancé, os quiero contar por dónde estuve perdida estas dos semanas por si a alguien le puede servir de ayuda, se ha atascado organizando sus propias vacaciones o simplemente desea conocer nuevos lugares (¿soy la única a la que le gusta leer sobre sitios desconocidos?).

Detallar minuciosamente todo lo que hes visitado sería una auténtica locura y un tostón (admito que me volví loca con los templos >_<), así que solo os indicaré los sitios más significativos o que más me han llamado la atención.

¿Empezamos?

KIOTO

Los primeros días estuvimos disfrutando de Kioto. Si algo puedo destacar de esta hermosa ciudad es que uno debería ir con la guía bien aprendida porque tiene posee innumerables lugares para visitar y puede resultar un caos.

Día 1:

Fushimi Inari-Taisha: creo que es «el santuario sintoísta» por excelencia. A pesar de ser muy turístico y que debes coger un tren para llegar, hay que verlo. Vale muchísimo la pena perderse unas horas entre sus Torii y sus preciosas vistas. Este santuario tiene «algo» único y especial.

¿Quién puede negarme que estos Torri en medio del bosque no son una delicia?

Templo Kiyomizudera: es un templo de Kioto que lo recomiendo porque a parte de ser espectacular, es un 2×1. La calle comercial que lleva al templo es también preciosa y está llena de tiendas con productos típicos muy interesantes.


Aquí la calle que os menciono. La foto está sacada desde el templo.

Barrio de Gion: ¿quién no lo conoce? Nosotros no quisimos desaprovechar la oportunidad de ver alguna geisha (admito que tengo obsesión por ellas). Además, Gion es un barrio conectado a muchos templos, tiendas y museos.

Aquí una de las geishas que vimos. ¡Son preciosas!

Día 2:

Kinkakuji o Pabellón Dorado: cualquier fotografía de este templo se queda corta. Hay que verlo en persona sí o sí. El dorado resplandeciente bajo los rayos de sol es inexplicablemente maravillo. El palacio está rodeado por agua lo cual le brinda mucha luz.

Es como encontrarse literalmente en medio de un reino de fantasía.

Ryoanji: famoso por tener el jardín seco más famoso de Japón. Personalmente es un lugar que no volvería a ir, si bien en otros lugares logré conectar con el entorno, el jardín seco a mí me dejó fría (supongo que es cuestión de gustos). No me arrepiento de haber ido porque el templo (el edificio) es precioso (disculpad si ofendo a alguien por decir esto).

Castillo Nijo: aquí preferimos optar por este castillo antes que visitar el Palacio Imperial (que exige cita previa y no se puede visitar su interior por completo). Muy recomendable, es precioso y completamente distinto a lo anteriormente citado.

Por cierto, si os gustan los miradores, cerca de la estación de tren de Kioto está la Torre de Kioto.

Día 3:

Este día lo destinados a visitar la zona oeste de Kioto, concretamente Arashiyama y su famoso bosque de los bambúes. Si tenéis pensado ir a Kioto aunque sea un par de días, yo me iría al menos una mañana a verlo sin duda. La zona está repleta de templos (me encantó el templo Tenryuji), callejuelas tradicionales y puestecillos encantadores.

Bambu, bambú y más bambú.

Para visitar, recomiendo la antigua residencia del actor Okochi Denjiro, la entrada es algo cara, cuesta 1000 yenes, pero al terminar la visita te dan té matcha y un dulce japonés. La casa la verdad que es preciosa pero con lo que uno se queda sin aliento es con su jardín. Encima, al terminar puedes disfrutar de unas vistas preciosas de los bambúes con un calentito té y dulce.

Aquí el té matcha con el dulce (riquísimo). Y la otra foto fue nuestra comida de ese día.

Para finalizar, también os animo a cruzar el puente de Togetsukyo y a caminar por la orilla del río. Es una forma perfecta de terminar un día precioso en el mejor entorno posible.

Orilla del río con su paseo fluvial.

NARA

Día 4:

A estas alturas creo que los ciervos de Nara son archiconocidos. Animalillos entrañables que no dudarán a acercarse a ti para que les des de comer, ¡son unos glotones! En Nara hay muchísimo que visitar pero sin duda, tenéis que ir al parque para ver esos ciervos sika que no os dejarán de atosigar.

Aquí estaba esperando que le diéramos de comer.

Nosotros pasamos el día en Nara dando una vuelta por su parque el cual está lleno de templos, jardines y museos. Visitamos la famosa Sala Daibutsu (el buda más grande de Japón) y también fuimos al museo que se encuentra muy cerca (puedes comprar la entrada conjunta). La verdad es que no sabíamos qué íbamos a encontrarnos en el museo, pero fue un acierto total porque tienen gran cantidad de objetos expuestos que si no entras, ni conoces de su existencia.

Un jardín que visitamos en Nara fue los Jardines Isui-en. Un jardín precioso al que no me importaría volver porque su museo estaba cerrado por mantenimiento (lo compensaron con una entrada más barata, ¡bravo!). Es un jardín espectacular, seguramente es el jardín más «japonés» para el occidental: con piedras para cruzar el agua, senderos despejados y árboles estratégicamente colocados.

TAKAYAMA

Día 5:

Este día partimos hacia los alpes japoneses y ya en el tren, empezamos a ver la blanca nieve en las montañas. Fueron días de frío pero todo estaba tan preciosamente nevado que uno solo puede caerse rendido ante tanta belleza. Creo que fue en este momento cuando terminé de enamorarme por completo de Japón. Takayama es mucho más tranquila, sus calles están más despejadas y a pesar que hay de todo, uno no tiene sensación de saturación.

Estas calles me parecen preciosas.

Recomiendo muchísimo dejarse llevar y perderse por el casco viejo llamado Sanmachi. ¡Es el paraíso! Está repleto de tiendas, museos, galerías de arte y tiendas de artesanía.

Aquí visitamos la casa de la familia Kusakabe. El primer día no llegamos a tiempo (en Japón los museos cierran temprano) pero por suerte, el segundo día pudimos ir y la verdad es que merece la pena no solo por la casa sino por los objetos que tiene expuestos.

En Takayama cabe destacar que hay muchísimos templos (hay un paseo famoso llamado la ruta de los templos) y por eso, es un poco locura. Yo recomendaría ir andando y descubriéndolos hasta donde el cuerpo o el día os lo permita (hay una ruta marcada que uno puede ir siguiendo). Como curiosidad, al visitar el Santuario Sakurayama Hachimangu nos animamos a visitar el museo local referente al festival que celebran en otoño llamado Hachiman Matsuri. La entrada incluye la visita a dos recintos; uno con las carrozas y trajes típicos del festival, y el otro recinto lleno de miniaturas espectaculares a escala de distintos templos, santuarios y castillos. Creo que es una buena opción para acercarte a una festividad que a día de hoy sigue viva.

Día 6:

Este día cogimos el bus y nos fuimos a una zona mucho más alejada y montañosa: Shirakawa-go que está repleta de casas tradicionales. Aquí visitamos muchísimas casas-museo, estuvimos disfrutando de sus visitas y aprendiendo más acerca de la parte más antigua y tradicional japonesa. Nosotros fuimos en época de nieve pero me consta que en cualquier época del año es un lugar precioso. Vale muchísimo la pena visitarlo y personalmente, aunque tengas que coger un autobús y reservar el billete, no dudaría en repetir la experiencia.

¿No os parece un sitio de cuento?

KANAZAWA

Día 7:

Kanazawa es otra ciudad maravillosa con muchísimo para ver y descubrir.

El castillo de Kanazawa: se encuentra muy cerca de los sitios que recomiendo y vale la pena darse una vuelta y disfrutar de esa magia que solo uno encuentra en Japón mezclando lo más tradicional con lo más moderno.

Los jardines Kenrokuen; son los jardines más grandes, bonitos y espectaculares que hemos visto en nuestro viaje. Si bien el de Nara nos gustó muchísimo, estos son enormes y todo a su lado parece diminuto.

Residencia samurái Seisonkaku: esta casa es espectacular, no solo por lo grande y bonita que es, sino por todas las piezas que guarda en su interior.

En Kanazawa también hay muchísimos templos y santuarios pero como no quiero aburrir a nadie, solo os diré que hay un barrio de samuráis en Nagamachi el cual es fantástico para pasear.


A partir del siguiente día ya pusimos rumbo a Tokio, una ciudad maravillosa que queda pendiente para el próximo post.

Gracias por acompañarme un día más.

¿Alguien tiene pendiente un viaje a Japón?

¡Besos!

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Acerca de: Clover

¡Bienvenida a mi mundo plagado de soñadoras! Llámame CLOVER, soy la autora de este cuaderno, una ovejita más del rebaño, #cloveradicta, escribo historias románticas sin parar, atípica por convicción y amante de la libertad por fanatismo. ¿Te unes al rebaño de las que soñamos despiertas? (¡Desde este lado el mundo es un poquito más bonito!).

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