No puedo con las novelas que…

¡Hola! Aprovechando que nos hemos despedido del agosto definitivamente (¡prohibido deprimirse!) y que todos estamos un poquito más melancólicos de lo habitual, os traigo una reflexión muy personal y a la vez literaria que me apetecía compartir con vosotros. ¡Espero que es guste!

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Advertencia: todo lo aquí expongo es mi punto de vista. Recuerda que puedes no estar de acuerdo conmigo, es algo subjetivo y personal. Gracias.

Hace unas semanas estuve bastante reflexiva (más de lo que estoy habitualmente X_x), y aprovechando cierto tiempo libre, decidí gastarlo de la mejor manera posible: con un buen libro. Mi sorpresa llegó cuando releyendo algunas novelas de las que tenía por casa, yo soy muy de releer lo que me gusta y perderme en ese libro mil veces, me sorprendí a mí misma poniendo cara de asombro y frunciendo el ceño porque algunas, me estaban resultando ilegibles. Supongo que la edad conlleva esto: los gustos cambian, maduras y bla, bla, bla. Lo que antes nos parecía perfecto ahora nos horroriza, pero creedme que no hacía ni un par de años que me había leído alguno de esos libros y no me habían resultado tan malos. Entonces empecé a pensar qué me estaba ocurriendo, ¡no podían haber cambiado tan drásticamente mis gustos!, y me di cuenta del problema. Lo que ocurría es que no había cerrado el ojo izquierdo para leerlos (y ahora es cuando descubrís que estoy loca y que leo, a veces, solo con un ojo).

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Aquí yo intentando leer una novela 😀

A veces veo series, leo libros o escucho música tapándome un ojo y una oreja. Que, ¿por qué hago eso? Porque si no lo hiciera, me resultaría imposible terminarlos. Intento omitir ciertos detalles para seguir con la historia principal y para que esos defectos “de fábrica”, no me impidan disfrutar de la trama que es verdaderamente buena (cuando ocurren estas cosas me da mucho coraje). En este punto no os quiero confundir, hoy no os quiero hablar de los libros que no me han gustado nada de nada, sino de aquellos “aspectos” desagradables que me obligan a cerrar un ojo: situaciones tópicas absurdas, momentos para echarse a llorar, protagonistas poco avispadas… Ya veis por donde voy, ¿no?

Aviso que hoy voy a ser más dura de lo normal, traigo mis cuchillos bien afilados jojojo.

cuchillo coneja

NOTA: Todos aquí partimos de la idea que la literatura en general nos encanta, disfrutamos con ella leyéndola y/o escribiéndola por eso, solo deseo exponeros ciertas “cosillas” de este mundillo que me resultan verdaderamente espeluznantes y hacerlo desde el más estricto respeto.

¿QUERÉIS SABER LO QUE MÁS DETESTO? ¡ALLÁ VAMOS!

  • No soporto que la historia empiece mostrándonos una protagonista cargada de complejos físicos, errores y “fallos”. No es que me crea que todas somos diosas celestiales, pero me resulta insufrible que lo primero que tengamos que conocer de ella es lo muy “imperfecta” que es. Y ya pensar que uno mismo es “defectuoso”, lo encuentro tremendo. Quiero dejar claro en este punto que para mí no existen tales imperfecciones ni fallos, creo que todo es fruto de una sociedad “enloquecida” que ha perdido el norte (si es que alguna vez lo tuvo). Si eres una mujer alta, de complexión grande, atlética, con curvas…¡Descríbela! Pero existen tantos juicios de valor acompañando a esas descripciones, que sinceramente sobran. Con este tipo de descripciones que os digo, no pretenden describir nada sino decirnos “lo muy gorda o lo que sea”, que está. Me causa rechazo, ¡no puedo! Y para colmo el mensajito de: mira las gordas también pueden tener un hombre (perdonadme por lo que voy a deciros pero, ¿se puede ser más vomitivo?). Yo cuando estoy ante una mujer veo un ser humano, está bien que el escritor/a nos cuente los complejos de los personajes pero de esta forma ¡no! ¡Jamás deberían juzgarlos!

Mensaje para la humanidad del futuro: el mensajito de que no solo existen chicas de la talla 34 lo sabemos, ahora vamos por el siguiente paso que es, ¿qué me importará tu talla? A algunas nos importa un m***** la talla de la protagonista, como si saber si tiene una 38 o 48 de pantalón resultara TAN sumamente importante o la hiciera mejor o peor. No digo que siempre sea así, en algunos libros tendrá coherencia esa frase, pero es que en ciertas historias, es lo menos importante. (Y ya me relajo que estoy solo en el primer punto y ya estoy ofuscándome).

 

  • No soporto las protagonistas sin neuronas, que viven a la sombra del chico (normalmente malote) de turno y parecen olvidarse de pensar. A ver, ¿cómo digo esto? A una le puede gustar un chico que esté como un tren pero, ¡por dios!, su cerebro sigue funcionando o sino ¿cómo pueden seguir viviendo sin él?

Si hay algún médico en la sala imploro que me explique este enigma de la naturaleza. ¿Hay alguna relación entre tío bueno y el número de neuronas femeninas? Porque desde que empiezan a hablar con él parecen incapaces de formular dos frases seguidas y ya el COLMO (lo escribo en mayúscula porque eso jamás lo entenderé) es cuando la chica en cuestión piensa una cosa pero le dice otra completamente distinta a él (a saber por qué motivo de la vida hace eso). ¿Quizá la está apuntando con una pistola y no lo sabemos? ¿¿??

 

  • No soporto cuando es ÉL el que la salva a ELLA. Y antes que me saltéis a la yugular con que alguna de mis historias sucede así, creo que hay muchas formas de “salvar”. No digo que todas tengan que ser guerreras y luchadoras (que ojalá, desde aquí defiendo las mujeres que sepan pelear, utilizar espadas y boxear XD) pero al menos, permíteles desenvolverse con las herramientas que tengan (y aquí es donde me gusta encontrarme a mí). Aunque ella no posea poderes mágicos o sea un hacha en la lucha, ¿sabéis qué? ¡Milagro!, pueden seguir pensando. Dejadlas en paz un poquito para que puedan buscar ellas solitas la mejor solución y no nos limitemos a seguir la corriente que el protagonista decida (será por mi fobia a que me impongan las cosas que siempre corro hacia el lado contrario cuando lo intentan aunque sea un acto suicida).

 

  • ¿He dicho que odio a las protagonistas pasivas? Me gustan las listas (no puedo evitarlo), las que se lo cuestionan todo, las que creen que nada es imposible y que no se sienten inferiores. Adoro a las que son capaces de ir más allá, ¡son tan inspiradoras! Si quieren aprender surf lo hacen, si quieren ser electricistas lo hacen y si quieren ser fotógrafas también. ¡Que ardan todos! Hacen lo que quieren cuando quieren. ¡Así, sí!

 

  • Mezclar sexo con emociones. Jamás entenderé semejante confusión por parte de la humanidad. El sexo sumisa/dominante es una cosa (aunque a mí no me atraiga) pero otra es el sentimiento, la emoción. Una relación jamás debería ser dependiente, ¡y es algo con lo que no puedo! Que él diga que “no” puedes hacer tal cosa, llevar tal ropa, etc. ¡Lo odio! Y jamás deberías aceptarlo bajo el pretexto “es que está celoso porque me ama”. Repito: ESO NO ES AMOR.

Ejemplo práctico:

—Fulanito: Este vestido es demasiado provocativo.

—(Ella coherente): ¿A ti qué te importa lo que me ponga? ¡G******!

 —La realidad de ella en ciertas novelas: ¿No te gusta? (y encima empieza a cuestionarse si el top es bonito o no. ¡Es para llorar!).

 

  • La falsa moderna”; esa historia donde la protagonista empieza rajando de todos, diciéndote lo muy moderna que es, independiente y liberal pero cuando aparece el guaperas de turno todos sus ideales se van a la alcantarilla y parece que, ¡cosas de la vida!, su cerebro se ha evaporado (en este punto vuelvo a hacer un llamamiento por si hay un médico en la sala que pueda explicármelo). Estas son para mí las peores, porque te crean una falsa expectación y rompen el corazoncito de oveja soñadora que tengo.

 

Y hasta aquí mi crítica del día, ya guardo mis cuchillos en la cocina y me voy a tomar algo para relajarme. Sé que nadie es perfecto en este mundo, ¡faltaría más!, pero a veces deberíamos utilizar los libros para ser más inspiradores. Esto no lo digo por mí (que yo soy un granito minúsculo y una ignorante de todo), pero para todo aquél que pueda, recordad que podemos mostrar otra realidad a través de los libros. Que lo normal/esperado se vea reproducido sistemáticamente crea círculos viciosos: lo ves, los lees, sale en el cine, ergo lo reproduces en tu vida y de ella pasa a tus hijos que lo leen, lo ven en el cine y lo reproducen. Un círculo vicioso que deberíamos destruir (no sé ni por qué motivo malvado de la vida sigue existiendo). Yo quiero historias divertidas, tampoco tienen que ser súper filosóficas ni profundas, pero no para mujeres idiotas sino inteligentes, ¿y tú?

Aaah…se me olvida, hay MUCHAS historias interesantes, con mujeres asombrosas que inspiran lo que no está escrito. Pero estas creo que se quedarán en el tintero para otro día. ¡Besos!


beso dulce

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Acerca de: Clover

Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

6 Comments

  1. R. Crespo 04/09/2016
  2. Clover Clover 04/09/2016
  3. Seni 04/09/2016
  4. Clover Clover 04/09/2016
  5. Fatima 05/09/2016
  6. Clover Clover 06/09/2016

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