Mi experiencia por Japón

¡Muy buenos días a todos! ¡Cuánto tiempo sin pasarme por aquí!

Muy a mi pesar, hoy levanto el cartelito de «vacaciones» y pongo a todas mis ovejitas a trabajar (han vagueado muchísimo en mi ausencia). Estas dos semanas me han pasado en un abrir y cerrar de ojos (suspiros *_*), pero como quiero que este post no sea un relato depresivo post-paraíso-y-caída-al-infierno, vamos a ver todas las cosas positivas que me he traído de Japón, ¡han sido muchísimas! (Y no solo una maleta llena hasta reventar, que eso también).

Antes de empezar con mis divagaciones, cabe aclarar que hablar de todo un país cuando solo has estado en él un par de semanas es absurdo. Nunca me ha gustado generalizar, creo que es odioso hacerlo, porque cualquier país exige tiempo y aprendizaje y más, si hablamos de uno «tan» distinto al nuestro.

Aclarado este punto, quiero exponer brevemente aquello que más me ha impactado (para bien o para mal) del país del sol naciente. Una breve opinión de una loca de las ovejas después de haberse pasado dos semanas visitando distintos lugares sin parar, ¿os apetece?

¿Qué me ha parecido Japón?

Un mundo ordenado, limpio y cuidado: absolutamente todo está ordenado en Japón. Nadie se golpea entre las multitudes y son sumamente cívicos y respetuosos con su entorno. El transporte público (trenes, metro y bus) funcionan puntuales y sin excepciones. Las colas en los puestecillos de comida o para entrar a algún evento son muy rápidas a pesar que sean kilométricas (nadie se cola y el que vende las entradas o comida va como un rayo sirviendo). Todas las colas (sea de lo que sea: ir al baño, para comer o para el metro) son respetadas rigurosamente. El ruido por las calles es inexistente por mucho que estés en Tokyo, solo escucharás las pantallas de plasma, anuncios o música de los locales (ni coches pitando, ni teléfonos sonando por ningún lado ni gritos alterados).

Amabilidad: este era un punto que me preocupaba. Por lo que sabía los japoneses son amables por naturaleza pero no demasiado abiertos con los extranjeros. Nada más lejos de la realidad, ¡qué equivocada! Todo el mundo intentó ayudarnos (quizá todo el mundo es algo exagerado XD), pero innumerables veces se nos acercaron japoneses a preguntarnos dónde queríamos ir, y eso que ni hablaban inglés.

Paisaje: he vivido durante años enamora de la belleza de Japón. De sus paisajes, templos y monumentos. La realidad es que verlo en persona es impactante, todo es más real, los colores más vivos y más bonito aún si cabe que en las fotos. (Ver los torii anaranjados en medio de las montañas resulta impactante). Con ello me he dado cuenta que necesito conocer más pueblos, más zonas rurales y menos transitadas, más bosques, más lagos, ver muchísimas puestas de sol en el mar y seguir investigando sus preciosos monumentos para comprender su cultura. Amé cada montaña a la que subí, cada templo al que llegamos y cada mirador (por recóndito que estuviera). Es un país precioso, quizá no al gusto de todos, pero os aseguro que todas las fotografías que he visto, se quedan cortas.

Comida: creo que en este punto uno debe estar preparado mentalmente. Yo comí de lujo todos los días y disfruté de muchísimos manjares (iba con la intención de probar todo sin protestar). Si no vas con la mente abierta y esperas comer como en tu casa, te advierto que te costará y que te saldrá caro (aunque siempre se puede adaptar porque en Japón hay de TODO). Es un país con su propia gastronomía marcada así que yo no desaprovecharía y probaría todo lo que pudiera. Disfruté tanto el ramen calentito cuando estábamos en los alpes japoneses nevados (¡ojalá pudiera zamparme ahora un cuenco de esos!). Por cierto, a los tres días, el té matcha, que te servirán en cualquier sitio, deja de resultarte amargo.

Pensándolo ahora mismo, podría seguir hablando de mi experiencia sin parar (eso te ocurre cuando te emocionas por lo mucho que te ha gustado algo). Un país rico culturalmente con tantísimos matices que termina absorbiéndote. Cada uno encontrará sus pros y sus contras, encontrará aquello que más le atraiga de Japón, pero yo solo puedo deciros que en general, es un país muy sencillo para un turista (ni siquiera debes saber demasiado de él o debe gustarte en exceso su cultura). No necesitas ser un gran fanático de nada para disfrutarlo, porque tiene tanto de todo en general, que siempre habrá algo que te enamore de él.

¿Qué me llevo de todo ello?

Me llevo su locura, su contradicción y su blanco y negro. Me llevo lo ultra moderno y lo tradicional, me llevo a la gente saliendo a la calle como le da la gana, me llevo el civismo, la tranquilidad de un templo y a la vez la locura y caos de las máquinas recreativas. Me llevo las luces de Tokyo y la nieve de los alpes japoneses, me llevo el rojo y anaranjado mezclado con el verde de las hojas, me llevo algunas flores de cerezo preciosas y me llevo muchísimas ganar de volver.

¡Esperad un momento! Todo esto que he contado está muy bien pero, ¿no hay nada malo?

Como turista solo te encontrarás con dos grandes problemas (aunque tampoco son un impedimento de nada). Uno es que extrañamente te hablarán en inglés, que por mucho que haya cartas de restaurante en inglés hay muchas más en japonés y que en los museos muchos carteles no están traducidos al inglés (solo para decirte que no fumes o no pises U_u). Un problema que tiene fácil solución con un poco de mímica y paciencia.

Por otra parte, el segundo problema son las basuras. Apenas encontrarás papeleras (y las pocas que verás solo serán para botellas de bebidas) así que te tocará ir guardando todo lo que vayas consumiendo hasta que te aparezca milagrosamente una basura (que por cierto, eso de que las calles están limpísimas es completamente cierto).

En resumen, para un turista poco o nada malo hay en Japón aunque por supuesto, eso ya cambia si pretendes quedarte a vivir allí o trabajar (el choque cultural es muy grande).

A mí Japón no me ha decepcionada en absoluto, sigo fascinada por esa contradicción tan suya que solo ellos poseen. Tengo muchas ganas de volver y seguir descubriendo su cultura (seguramente eso es culpa de mi alma curiosa). Para todos los que os estéis planteando ir a Japón, deciros que es un país muy sencillo al que ir de vacaciones y que te lo ponen muy fácil. Cero problemas y muchísima diversión, ¿qué más se puede pedir?

Próximamente os contaré en otra publicación a los sitios que fui (con mi humilde opinión al respecto), y en otro os brindaré una pequeña guía con las cosas que tenéis que tener en cuenta si queréis ir a Japón y organizaros vosotros mismos el viaje (que no os asuste).

¡Besos!

Todas las imágenes utilizadas en esta publicación pertenecen a la autora de elcuadernodeclover.com. Queda prohibida su distribución sin su permiso. Gracias.

 

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Acerca de: Clover

¡Bienvenida a mi mundo plagado de soñadoras! Llámame CLOVER, soy la autora de este cuaderno, una ovejita más del rebaño, #cloveradicta, escribo historias románticas sin parar, atípica por convicción y amante de la libertad por fanatismo. ¿Te unes al rebaño de las que soñamos despiertas? (¡Desde este lado el mundo es un poquito más bonito!).

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