Las etiquetas

¡Buenísimos días! Hoy tomaré el cuaderno para hacer autoterapia y desahogarme. Hace un par de días me levanté de la cama soñando con ello y me dije, Clover (obviamente yo no me llamo así, ponedle el nombre que más rabia os de), esto ya es preocupante.

Y si [email protected] aún no se ha leído el título, el “tema” de mi desdicha o preocupación son las dichosas o benditas (depende cómo se mire) etiquetas (y no os hablo de las etiquetas del blog ni de la ropa). Véase como definición “de la calle” aquellos adjetivos calificativos que atribuimos a los seres humanos.

En la teoría eso queda muy bonito, muy del estilo que nos ayudan a agilizar la interacción entre las personas, encontrar perfiles, afinidades, etc. Pero es que eso es muy perfectísimo y uno se olvida que un jardín no solo lo constituyen rosas sino también espinas.

Ya llevo varios meses que siento un runrun mu’ feo en mi cabecita (o quizá sean mis neuronas oxidadas) cada vez que veo a las personas reducidas a meras etiquetas, eslóganes o frases precocinadas que terminan tan vacías de sentido que parecen absurdas. El ser humano puede ser de todo señores pero no es para nada absurdo, si algo nos debería diferenciar o hacernos sentir orgullosos son nuestras complejas aptitudes (o estupideces en otros casos).

Me da mucha rabia que me encasillen por cuatro cosas que descubran de mí (ese sería otro tema para una entrada) pero mucha más rabia me da que las personas de mi entorno por puro encasillamiento no se atrevan a probar cosas nuevas: ESE ES EL VERDADERO DRAMA (véase su importancia con las mayúsculas).

Estas etiquetas tan masificadas en los últimos tiempos nos cortan las alas y nos quitan aquello más hermoso que posee el ser humano: la CURIOSIDAD (sí señores, ese afán por descubrir cosas, preguntárselas y encontrar un sendero para el conocimiento). Mediante ese camino nos llenamos de felicidad, de amigos y un sinfín de complejas emociones. Y no estoy hablando de ingeniería o ciencia, no nos equivoquemos, esto es aplicable a cualquier ámbito. Descubrir un día por la mañana que nos hace feliz bailar salsa o que no somos tan malos para practicar ciclismo, que esa receta india no está tan mal o que ese libro de astrología nos revela algo sorprendente.

CUALQUIER cosa puede aportarnos ese “asombrarnos” que tanto me gusta, por eso, dejémonos de etiquetas, de prejuicios absurdos, de tantas modas que nos terminan ahogando o de intentar ir contra la moda. Sencillamente sé tu mismo, no aceptes lo desconocido sino descúbrelo, desafíalo y quizá la vida te recompense con un tesoro. No nades contracorriente ni a favor de ella, experimenta tu propio río a tu ritmo y con tus reglas.

Yo hasta hace apenas unos meses no me atreví a abrir mi propio blog, a estas alturas me pregunto por qué demonios no lo hice antes. No temas a explorar, a equivocarte por probar si “X” cosa te gusta. No te creas que no puedes ser “eso” o que no puede gustarte “eso otro” porque dejarás de ser quién eres. Yo amo, por ejemplo, las novelas románticas y las películas de terror al mismo tiempo y jamás dejaré que nadie me cuestione. Al leer una buena novela de amor me emociono, rio o lloro como cualquiera, y al ver una peli de terror me recorre ese mismo hormigueo.

Los humanos somos una máquina sumamente compleja que deberíamos armonizar (sé que puede sonar muy zen pero a día de hoy mi experiencia me lo demuestra). El conocimiento no es nada sin nuestra creatividad (y viceversa) como tampoco somos nada sin un estímulo físico (deporte y alimentación). Por eso os animo a ser un poco más de todo y nada a la vez, encontrar vuestro propio equilibrio cultivando los tres pilares básicos. Todo ello se transforma en un bienestar para vosotros, para vuestro trabajo, proyectos, estudio, familia, amigos, pareja, etc. En definitiva: una mayor felicidad.

Quizá lo que os haya escrito os parezca muy místico pero por favor reflexionad un poco. Dejarse empujar un poco por las modas está bien pero no dejes que ellas te lleven o te identifiquen. Tampoco gastes tus energías en intentar ir contra ellas, te estarás perdiendo muchas cosas. Creo que deberíamos aceptar todo en la vida con naturalidad, hacer un “reset” de vez en cuando en nuestro cerebro y plantearnos “¿por qué no?”. Cuestionaros mucho, señores, la vida es única y jamás dejéis que otros la vivan por vosotros. Mi consejo para hoy es que dejéis vuestra puerta entreabierta porque nunca se sabe qué puede esconderse tras ella.

Y con este mensaje que me reconcomía por dentro me despido, gracias por aguantar mis desvaríos pero me entristece mucho ver que la llama de la introspección para algunos está más apagada que nunca. No lo permitáis, somos más que números, etiquetas y estudios, mucho más que eso. Os deseo un buen fin de semana, besos.

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Acerca de: Clover

Alma inquieta. Proyecto de creadora de mundos. Hada del país de la piruleta en mis tiempos libres. Analizo todas las series asiáticas que encuentro. Me gusta leer manga, jugar a MMORPG y aprender japonés.

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